|
La figura y la torsión presenta una tríada de creadores -Ramón Llull, Luis de Góngora, Antoni Gaudí- cuyas relaciones figurativas y giros de la visión conforman una
verdadera "constelación" imaginativa, con múltiples ramificaciones temporales y espaciales. La primera parte del trabajo (pasado) revisa en detalle algunos de los
mayores aportes de Llull (lógica), Góngora (poesía) y Gaudí (arquitectura), acentuando una descripción tipológica de sus figuras más originales y una exploración
topológica de las torsiones a que esas figuras se someten.
La vibraciones lulianas, gongorinas y gaudinianas trascienden las fronteras de sus entornos de origen. El permanente ir y venir de las imágenes dentro de la civilización occidental es uno de los signos vitales básicos de nuestra cultura. Entre sístole y diástole, se introducen las perspectivas panorámicas de
Aby Warburg (historia del arte), cuyo estudio de las metamorfosis adoptadas por las imágenes de la antigüedad clásica en el Renacimiento abre notables compuertas para una compresión fina de los movimientos pendulares de la creatividad.
En la segunda parte del ensayo (presente), se intensifica un tono exploratorio donde, más que demostrar, como en la primera parte, se intentan mostrar acercamientos, osmosis y analogías que van más allá de lo reducible a un ensamblaje de influencias, causas y efectos. Gracias a un estudio de las obras de Vladimir Martynov (música), Vikram Seth (literatura) y Anselm Kiefer (artes plásticas), se entrelazan las articulaciones dinámicas construidas por Llull, Góngora y Gaudí con tres pares
de intersecciones que envían a Rusia, a la India y a Alemania, en la última década del siglo XX. Figura ("configuración"), fictura ("lo que se transforma")
y torsión ("deformación producida por dos pares de fuerzas opuestas") ondulan entonces en el incesante vaivén de la cultura a través de los siglos.
|