Debats 99 Invierno/Primavera 2008 - QUADERN

La nueva lógica migratoria del siglo XXI


Las migraciones han sido una realidad constante a lo largo de la historia de la humanidad. Por mencionar sólo algunos ejemplos de los siglos pasados, cuando Francia revocó el Edicto de Nantes, algunas ciudades de otros países de Europa occidental se enriquecieron gracias a las migraciones que siguieron a este hecho. Los movimientos migratorios fueron también la base para los asentamientos de población en América y Australia; en cambio, son la causa de que Irlanda siga teniendo menos habitantes ahora que en 1840.

Estas migraciones mundiales están constantemente modificando los mapas culturales. Los factores que las provocan son similares a los de siglos anteriores. Sin embargo, también han aparecido causas profundamente nuevas. He llamado a esto la “nueva lógica” migratoria1. Hoy, como ayer, existen cuatro factores clásicos que influyen en los movimientos de población: político-religiosos, económicos, demográficos y mixtos, que analizaré a continuación.

Factores político-religiosos

Los factores políticos y religiosos tienen una doble naturaleza, dependiendo de si provocan repulsión o atracción. Si examinamos los primeros, nos encontramos con diversos tipos: guerras internacionales, guerras civiles o conflictos internos, decisiones políticas y regímenes liberticidas. En primer lugar, las guerras muy a menudo conducen al éxodo, como fue el caso de la antigua Yugoslavia en los años 90.

Las guerras internas o los conflictos civiles representan el segundo tipo de factor de repulsión. No es comprensible el deseo de Cataluña de ganar autonomía en un país con una democracia reciente, si no se tienen en cuenta los recuerdos del éxodo de cientos de miles de catalanes huyendo de la guerra civil a principios de 1939, después de que las tropas de Franco tomaran Barcelona. En las zonas kurdas de Turquía, las operaciones militares internas han expulsado a la población o la han obligado a marcharse a Europa, especialmente a Alemania.

Las decisiones políticas que hacen que la gente abandone su territorio nacional son el tercer tipo de causa. Por ejemplo, la Convención firmada el 23 de junio de 1946 entre los gobiernos de Bélgica e Italia estipulaba que el gobierno italiano trataría de mandar a Bélgica 2.000 trabajadores a la semana.

A nivel nacional, la actitud de las autoridades soviéticas en 1974 puede ilustrar una razón para la repulsión. Deseosas de eliminar a los oponentes políticos que habían ganado demasiada reputación como para devolverlos al presidio, decidieron privar a Alexander Solzhenitsyn de su nacionalidad soviética y mandarlo a Occidente.

Como cuarto tipo de causa de rechazo, las dictaduras suelen provocar la emigración de los ciudadanos, bien cuando se instaura el régimen, o bien más tarde, cuando son evidentes sus pobres credenciales democráticas. Durante sus cuarenta años de existencia, la RDA (República Democrática Alemana, Alemania del Este) vivió bajo un régimen que expulsaba a sus propios ciudadanos. Lo mismo ocurre en Cuba, debido al largo mandato de Castro.

Por lo tanto, son cuatro los tipos de factores políticos que generan rechazo y que fuerzan a la gente a abandonar su país, lo cual modifica la geografía cultural del planeta.

En oposición a estos territorios donde se ejercen fuerzas de repulsión, otros países resultan atractivos por las decisiones o condiciones políticas que ofrecen. Por ejemplo, la emigración turca a Alemania, sobre todo en los años 60, fue estimulada por el deseo político de sucesivos gobiernos alemanes de firmar tratados sobre inmigración con Turquía. A partir de los años 90, el hecho de que la ley fundamental de 1949 permite a cualquier persona de origen alemán establecerse2 y obtener la nacionalidad tras seis meses explica la inmigración procedente de Bielorrusia, Ucrania, Rusia o Asia Central. En otros territorios, son las leyes económicas, fiscales o financieras las que pueden atraer a la población.

Existen otras decisiones políticas, como permitir la reagrupación familiar, que pueden tener el mismo efecto, sobre todo cuando los textos permiten una interpretación amplia. Así, en Francia, tras una sentencia aprobada por el Consejo del Estado, pasó a ser legal entre 1980 y 1993 que los trabajadores polígamos se trajeran a sus familias; ésta fue una de las razones del incremento en la inmigración procedente del África subsahariana.

Rusia aparece como otro caso interesante. A partir de 1991, Rusia intentó, primero, contener la oleada de rusos procedentes de las repúblicas de la antigua URSS que habían obtenido la independencia. Así, intentó parecer reacia a recibirlos, con escaso éxito. La idea era preservar la presencia rusa en los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y en los Estados bálticos. A partir de 2002, Rusia se ha dado cuenta de cuán rápidamente estaba perdiendo población (alrededor de 700.000 habitantes al año) y ha cambiado su política de forma radical: ahora ha optado por una estrategia atractiva dirigida a los 20 millones de migrantes potenciales, mejorando sus capacidades como país receptor e incluso ideando “créditos para la emigración”.

Si se examinan atentamente los factores político-religiosos, se observa que las migraciones internacionales a menudo combinan repulsión y atracción. Por ejemplo, la inmigración judía en Israel se debe tanto a los repulsivos factores políticos en el país de origen (como las decisiones de Nasser en Egipto en 1956), como a factores atractivos, dado el deseo de Israel de que aumente la población judía.

Los factores políticos que provocan las migraciones han funcionado a lo largo de la historia de la humanidad y seguirán haciéndolo en el futuro, ya que es probable que las decisiones y situaciones políticas generen repulsión o atracción. En el campo económico encontramos el segundo grupo de factores.

Factores económicos

Son notables los desequilibrios económicos que existen entre países. Algunos saben cómo maximizar el valor de su potencial y capital humano, o tienen recursos energéticos o minerales preciosos que les permiten una economía de rentas. Por el contrario, otros no saben cómo crear las condiciones para la expansión económica o no pueden maximizar sus recursos. Algunas personas, cuando se dan cuenta de estos desequilibrios y tienen pocas esperanzas de prosperar en su país, emigran en busca de un nivel de vida mejor. Geográficamente, estas migraciones internacionales son de dos tipos: Sur-Norte o Sur-Sur.

Uno de los ejemplos más interesantes de migración sur-norte desde los años 60 a los 80 es Costa de Marfil. Durante este periodo, en el que su desarrollo económico era notable y excepcional en comparación con el resto de la región, este país fue un destino de primer orden para los inmigrantes. Recibió a millones de africanos (sobre todo, burkineses). Más tarde, cuando las condiciones empeoraron, la inmigración fue remitiendo lentamente3.

Así, las migraciones económicas dependen de la capacidad de los países para crear riqueza, de las variaciones en las ganancias que obtienen de los hidrocarburos (por ejemplo, Arabia Saudí o Libia) o de la mano de obra que necesiten en la construcción o la ingeniería. Esto fue lo que ocurrió cuando Berlín se transformó en la capital política de la Alemania reunificada.

Además de este primer tipo de migración económica, que es la consecuencia de desequilibrios entre territorios, hay un segundo tipo, unido a las “migraciones técnicas”. Sus causas son los cambios profundos que se producen en las estructuras económicas: modifican los mercados laborales de un territorio determinado y pueden implicar movimientos de población. La emigración rural, que surgió del cambio de una economía esencialmente agrícola a otra industrial, no sólo provocó migraciones internas, sino también internacionales. A partir de mediados de los 70, ha surgido un nuevo tipo de migración económica, que yo denomino emigración industrial4, resultado de una anticipación insuficiente y del veloz cambio de la economía industrial a la sociedad de la información. Al igual que el tipo anterior, esta emigración es principalmente interna, pero también puede ser internacional –por ejemplo, antiguos trabajadores de obsoletas industrias polacas se marcharon a Alemania para encontrar medios de subsistencia. Además de los factores políticos y económicos, es necesario tener en cuenta los demográficos.

Factores demográficos

El tercer tipo dentro de los factores clásicos surge de los diferenciales demográficos que generan migraciones. Así, la escasa presencia de asentamientos anteriores facilitó la inmigración a Norteamérica, que fue especialmente intensa en el siglo XIX.

Además de los diferenciales de densidad, los de mortalidad también pueden influir. El mejor ejemplo, aunque sea muy trágico, es Irlanda en 1842, cuando los aterradores índices de mortalidad provocaron que un gran número de irlandeses emigrara a América. Ésta es la causa de que, como se mencionó en la introducción, Irlanda siga teniendo menos habitantes que en 1840.

Los diferenciales de edad también pueden ser un factor atractivo para trabajadores jóvenes que suponen que sus ingresos mejorarán más rápidamente si proporcionan servicios a clientes mayores y ricos.

Factores mixtos

Las líneas de división entre estos tres tipos de migración (política, económica y demográfica) no siempre están claras. Así, es importante subrayar un cuarto tipo: las migraciones provocadas por factores mixtos, es decir, que son políticas y económicas, o económicas y demográficas, o políticas y demográficas; o incluso políticas, demográficas y económicas a la vez.

La frase americana que hace referencia a las migraciones con causas políticas y económicas es “migración por pan y libertad”. El caso de Argelia ilustra perfectamente esto: la emigración argelina, especialmente a partir de la crisis petrolera de mediados de los 80, está basada en ambas5.

El segundo tipo de migración mixta es la económico-demográfica. Hay numerosos ejemplos que la ilustran, algunos bastante viejos –la población germana que emigró al este de Europa, o los trabajadores polacos que mantuvieron Francia cuando dicho país se estaba recuperando de la Primera Guerra Mundial– y otros más recientes –los millones de inmigrantes que trabajan en los pequeños Estados del Golfo.

El tipo completo de migración mixta es la consecuencia de tres causas interconectadas: económicas, demográficas y políticas. Un ejemplo especialmente revelador, ya que tuvo lugar durante un corto periodo de tiempo, es el de los marroquíes que emigraron al antiguo Sahara español tras la Marcha Verde de 1975. Estas personas emigraron a una tierra en la que su gobierno les ofrecía condiciones económicas más provechosas. Se asentaron en un territorio enorme6, pero escasamente poblado, en el que su llegada no fue demasiado inquietante, a pesar de la oposición geopolítica con Argelia. En términos políticos, esta migración fue para Marruecos una forma de reforzar su soberanía sobre el antiguo Sahara español.

Los cuatro tipos clásicos de causas para la migración seguirán funcionando en el futuro. También influirán otros factores, que considero unidos bajo la nueva lógica migratoria y que son la consecuencia de nuestra nueva era7.

El siglo XXI se caracteriza por tres procesos, que comenzaron en las últimas décadas del siglo XX: globalización política, internacionalización y globalización económica. La definición que sugiero para cada término resalta la usual mezcolanza de usos del término “globalización” y establece claras distinciones entre ellos. Es, por lo tanto, una herramienta útil para comprender su impacto en la migración8.

Globalización política y migraciones políticamente fomentadas

Mientras que el uso de la palabra “globalización” es, por lo normal, amplio e impreciso, el término globalización política tiene una dimensión normativa. Defino este término de la siguiente manera: todos los procesos políticos que tienen como objetivo establecer organizaciones de mercado regionales y/o una sola organización de mercado mundial. Las decisiones políticas implican una menor segmentación o heterogeneidad de los mercados debido a las fronteras nacionales o regionales. La globalización incluye, por lo tanto, todas las decisiones políticas que tratan de abolir las fronteras. No implica simplemente procesos internacionales –a través de decisiones tomadas en el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) o, actualmente, en la OMC (Organización Mundial del Comercio)–, sino también regionales –la Unión Europea, el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), o el bloque comercial de Sudamérica MERCOSUR. Las decisiones políticas que tratan de reducir la influencia de las fronteras –sea en bienes, capitales o personas– inevitablemente tienen como consecuencia nuevas posibilidades para los movimientos de población.

En primer lugar, el libre movimiento de bienes acelera las migraciones porque sitúa a la población en el centro de redes de intercambio que convierten la movilidad humana en una necesidad económica. De la misma forma, los países que forman parte de la OMC tienen que tener una economía abierta y abandonar sistemas autárquicos. Cuando China entró en esta organización, abrió sus puertas al intercambio de bienes, pero también a las migraciones internacionales, con occidentales yendo a China para establecer actividades comerciales.

En segundo lugar, la globalización es también financiera y, por lo tanto, fomenta las migraciones. De hecho, la mayor preocupación de muchos migrantes del Sur es mandar dinero a sus familias, que permanecen en el país de origen. La globalización financiera, que conlleva, por ejemplo, el final del control de cambios, hace más fácil la transferencia de dinero9.

En tercer lugar, algunas decisiones sobre la globalización tienen un impacto positivo directo sobre la libertad de movimiento de la población, como ocurre en la Unión Europea (para todos los residentes, sean ciudadanos europeos o no) donde se ha convertido en un derecho. Cuando los antiguos países comunistas como Polonia entraron en la UE tras la caída de la Unión Soviética, unieron su futuro a la lógica de la globalización europea. Es probable que las modalidades prácticas para la libertad de movimiento aumenten los flujos de población, como ocurrió con el final de los controles fronterizos tras el Acuerdo de Schengen.

Otras decisiones políticas que reducen la importancia de las fronteras resultan de políticas migratorias nacionales que mantienen la lógica de la globalización. Por ejemplo, las reformas que numerosos países europeos emprendieron a partir de los años 70 (1976 en Francia) proporcionaron a los inmigrantes legales (y a aquellos que acababan de poner en regla sus papeles) el derecho a traer a sus familias, otra forma de reducir las fronteras y fomentar las migraciones.

Como consecuencia, la globalización hace que algunas migraciones sean más fáciles porque reduce o elimina las barreras que antes existían. Sus efectos están unidos al impacto de los medios de transporte, más versátiles debido a la internacionalización.

Internacionalización y migraciones reticulares

Otra nueva lógica migratoria está unida a la internacionalización, que se volvió inesperadamente rápida a partir de los años 80. De acuerdo con mi definición, la internacionalización –la parte técnica del término globalización, demasiado general– es el uso de técnicas y procesos que reducen el efecto espacio/tiempo en los intercambios materiales, informativos y humanos entre los territorios del planeta.

Podemos fechar la aceleración de la internacionalización de forma bastante precisa a lo largo de dos fases: principios de los 80 y finales de los 90. Durante la primera, los vuelos se hicieron más cortos: el record del vuelo más rápido alrededor del mundo en una aerolínea comercial se batió en 1980 (37.124 km. en 44 horas y 6 minutos), mientras que en 1981, el Caravelle voló por última vez, el Airbus, por primera y se inauguró el tren francés de alta velocidad (TGV) entre París y Lyon. Comparemos esto con las dificultades técnicas de comerciar con, digamos, Vietnam en 1933: el vuelo entre París y Saigón, con la nueva aerolínea Air France que sustituyó a la compañía Far-East (inaugurada por Maurice Noguès en 1931), salía un jueves y llegaba el viernes de la semana siguiente, después de no menos de 16 escalas.

En 2003, el vuelo entre París y Ciudad Ho Chi Minh duraba 12 horas y 35 minutos: era quince veces más corto. Obviamente, esto facilita el comercio, las inversiones y, por lo tanto, las migraciones empresariales10.

La internacionalización facilita las migraciones porque reduce el efecto espacio/tiempo. En primer lugar, nadie podría haber imaginado hace un siglo que los habitantes de Sri Lanka que se sintieran oprimidos podrían pedir asilo político en Suiza 24 horas más tarde. Hoy, gracias a la revolución aeronáutica, todo esto nos parece normal porque, además, la reducción del efecto espacio/ tiempo se combina con una disminución considerable de los precios del transporte. La internacionalización, junto con las decisiones globalizadoras que abolieron algunos de los monopolios aéreos, también genera migraciones más cercanas. Por ejemplo, desde que comenzó el siglo XXI, cada vez más ingleses se han trasladado a Francia, ya que hay aerolíneas de bajo coste que operan entre Londres y Bergerac en Perigord, Rodez en Aveyron, o Limoges11.

La segunda fase de la internacionalización fue posible gracias a la expansión de los ordenadores, que los pronósticos de principios de los 70 no habían tenido en cuenta. En los 90 con Internet, correo electrónico y teléfonos móviles, la migración es más fácil debido a un aumento de la información, a la que se puede acceder rápidamente. Cualquier persona, esté pensando en emigrar o no, puede al instante o en un periodo muy corto de tiempo beneficiarse de información que le permite tomar decisiones.

Ciberespacio significa contactos instantáneos: los inmigrantes no están necesariamente incomunicados con su familia, pueden contactar con ella en cualquier momento mediante el correo electrónico o el móvil, medios de comunicación mucho más rápidos que el poco fiable correo tradicional o las comunicaciones telefónicas a través de las centralitas bastante anticuadas de los países del Sur. De forma más general, los cambios que provoca la internacionalización permiten el desarrollo de lo que yo llamo “migraciones reticulares” – migraciones basadas en el desarrollo de redes que eliminan parcialmente la noción de frontera y proporcionan el contexto para una movilidad más flexible.

Globalización económica y migraciones empresariales

La tercera causa de la nueva lógica migratoria deriva de la globalización económica, un término que sólo debería usarse para la praxis de los agentes económicos: por lo tanto, lo defino en el sentido más estricto, como las acciones emprendidas por compañías para responder a demandas específicas en todas partes y sin ningún tipo de discriminación por razones de tiempo o precio; para llevar a cabo estas acciones, las compañías deben implementar estrategias mundiales que se adapten al contexto, siempre en evolución, de la globalización y la internacionalización. La globalización económica es la consecuencia de que se haya obligado a las compañías a implementar estrategias mundiales para satisfacer sus imperativos y su necesidad de obtener resultados. Debido a la globalización y a la internacionalización, es esencial para las empresas poner en práctica estos métodos, que dan paso a migraciones en dos niveles. Por una parte, hay algunas ligadas a la formación –que puede durar unos meses o toda una vida– ya que el aprendizaje a distancia no excluye completamente las reuniones reales durante parte del curso.

Por otra parte, lo que yo llamo “migraciones empresariales” resulta del hecho de que las compañías necesariamente deben pensar de forma “mundial”, incluso aunque a la vez tengan que responder a las demandas locales específicas de sus clientes. Así, organizan las migraciones internacionales de algunos de sus empleados para crear sucursales comerciales, compañías de producción o empresas conjuntas.

Además de la nueva lógica migratoria provocada por los procesos de globalización política, internacionalización y globalización económica, debemos investigar la intensidad de las migraciones que el siglo XXI posiblemente tendrá que afrontar debido al cambio climático.

Cambio climático y migraciones

Aunque las migraciones climáticas no serían un acontecimiento nuevo en la historia de la humanidad, podrían convertirse en un fenómeno significativo en el siglo XXI, con una intensidad que no se ha presenciado en varios miles de años. Si la subida media de la temperatura y el nivel del mar, prevista y ya observada en algunas partes del planeta12, modifica las condiciones de vida en muchos territorios, podrían aparecer varios tipos de migración.

El primero que viene a la mente está relacionado con migraciones forzadas, que estarían unidas a la subida del nivel del mar o a sus consecuencias que, si bien es cierto que resultan controlables (como ya ocurre en muchos países como Argentina, Bangladesh, Estados Unidos13, Francia, Japón y los Países Bajos), seguirían aumentando los gastos en inversiones y en el mantenimiento del equipamiento protector. Podrían reforzarse los diques existentes, construirse otros nuevos o diseñarse viviendas adaptadas al nuevo nivel del mar, pero no todas las áreas afectadas podrían disponer de todo este equipamiento. La gente que quisiera vivir en tierra seca tendría que migrar y estas migraciones podrían convertirse en internacionales en muchos territorios de todo el mundo.

El segundo tipo de migración climática ocurriría en los territorios en los que el cambio climático ocasionara temperaturas que dejaran de corresponder a lo que algunos habitantes consideran una buena calidad de vida: por lo tanto, se trataría más bien una migración voluntaria. Durante las estaciones cálidas, algunas personas migrarían a otros territorios con menos sol. Por lo tanto, este proceso sería una especie de heliotropismo negativo14, el opuesto al heliotropismo positivo que hemos observado en varios países durante las últimas décadas.

Por último, el cambio climático podría provocar migraciones económicas hacia territorios que se convertirían en habitables y explotables gracias al deshielo y a las rutas terrestres o marítimas que podrían crearse en consecuencia. De hecho, hoy día hay muchos territorios de las regiones septentrionales del hemisferio norte que apenas están explotados ni habitados debido a sus condiciones climáticas. Su situación podría cambiar y generar migraciones.

Los factores clásicos y la nueva lógica migratoria se combinan, de modo que multiplican los tipos de migraciones. Aparecen tendencias reticulares, que se unen a las radiales15. Esto también engendra trayectorias cada vez más complejas, como las migraciones de África Central a Europa, que conducen a la gente a través de numerosos países africanos y de espacios de paso como Marruecos16 o Libia.

En el futuro, aunque lo ideal sería que todas las migraciones respondieran a una decisión deliberada, mañana, igual que ayer, parece muy poco probable que esto ocurra: numerosos líderes arteros y enloquecidos por el poder hacen a menudo caso omiso del principio de que la paz y el desarrollo deben ser una prioridad. Es probable que las guerras, los conflictos civiles y la existencia de “estados incapacitados”17 que ponen en peligro el desarrollo generen migraciones forzadas en el siglo XXI, al igual que ha ocurrido durante los siglos pasados. Sin embargo, las migraciones en el siglo XXI, ya sean voluntarias o forzosas, destacarán por un contexto específico, causado por los procesos de globalización política, internacionalización y globalización económica, a los que deben añadirse los efectos del cambio climático. Los países, las organizaciones regionales como la Unión Europea y las organizaciones internacionales deben tener en cuenta estos hechos para evitar las migraciones forzosas y para permitir las voluntarias dentro de una lógica de intercambio y compañerismo que fomentaría el desarrollo.

© Gérard-François Dumont
Traducción de María López Ponz

Gérard-François Dumont es el rector de la Universidad París-IV (Sorbona)

NOTA


1 Dumont, G. F. (1995) Les migrations internationales (Paris: Editions Sedes); Dumont, G. F. (2004) “Les nouvelles logiques migratories”, “Université de tous les savoirs” en Yves Michaud (ed.) (2004) Qu’est-ce que la Globalisation? (Paris: Editions Odile Jacob).


2 Y no volver, ya que fueron sus antepasados los que abandonaron Alemania.


3 Dumont, G. F. (2003) “Les migrations internacionales en Afrique” en Gabriel Wackermann (2003) L’Afrique (Paris: Ellipses).


4 En Francia, por ejemplo, los únicos grandes centros urbanos que han perdido población debido a la emigración en los años 80 y los 90 están situados en antiguas cuencas industriales como Lens, Béthune o Saint-Étienne. Cf. Dumont, G. F. (2000) La population de la France, des régions et des DOM-TOM (Paris: Editions Ellipses).


5 Cuando el presidente de la República francesa, Jacques Chirac, fue a Argel en el primer semestre de 2003, los jóvenes argelinos le dieron la bienvenida con gritos de alegría: “¡Visados! ¡Visados!”.


6 252.000 km2.


7 Dumont, G. F. (2004) Les populations du monde (Paris: EditionsArmand Colin).


8 Cf. también Wackermann, G. (ed.) (2006) La mondialisation (Paris: Ellipses).


9 Según los cálculos para 2002, las proporciones de los importes transferidos por los inmigrantes a sus familias son las siguientes: 39% de transferencias desde los Estados Unidos, 21% desde Arabia Saudí, 5% desde Francia.


10 Algunas, sobre todo de Europa al este de Asia, siguieron la caída de la Unión Soviética, ya que la Federación Rusa decidió abrir (y cobrar por ello) más corredores aéreos sobre su territorio.


11 “La campagne française prend de plus en plus l’accent british”, Le Monde, 11 de julio de 2003, p. 10.


12 Cf. el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático creado en 1986 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y por el Programa de las Naciones Unidas para el MedioAmbiente (PNUMA), cuya sede está en Ginebra: www.ipcc.ch


13 Por ejemplo, lo ocurrido en Nueva Orleáns en 2005; cf.Zaninetti, J. M. (septiembre-octubre 2006) “Catastrophes naturelles et pauvreté: le cas de La Nouvelle-Orléans”, Population et Avenir, p. 679.


14 Wackermann, G. (ed.) (2005) Dictionnaire de Geógrapie (Paris: Ellipses).


15 Dumont, G. F. (2004) “Les grands courants migratoires dans Le monde au début du XXIe siècle” en Jacques Dupâquier y Yves-Marie Laulan (eds.) (2004) Ces migrants qui changent le face de l’Europe (Paris: L’Harmattan).


16 Lahlou, M. (septiembre-octubre 2002) “Le Maroc et les migrations subsahariennes”, Population et Avenir, p. 659.


17 Por utilizar la misma expresión que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; cf. PNUD (1995) Rapport mondial sur le développement humain 1995 (Paris: Economica), p. 128. Existe traducción al español: PNUD (1995) Informe sobre desarrollo humano 1995 (Madrid: Mundi-Prensa).


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