Debats 97-98 Invierno/Primavera 2007 - QUADERN

La imagen ideal de la mujer japonesa a través de la mirada española (1937-1945)


Las madrinas de guerra en Japón

Sobre las relaciones, tanto bilaterales como unilaterales, entre las mujeres de Japón y España en la edad contemporánea, se ha realizado poco trabajo hasta ahora. Sin embargo, Florentino Rodao, especialista español en historia contemporánea japonesa, ha mencionado algunos casos e intentos de establecer una relación femenina entre los dos países a través de la Falange Exterior. Según Rodao, hubo un intento de establecer una Sección Femenina en Japón por la rama de Falange Exterior, como ocurrió en China y Filipinas. A pesar de todo, su intento en Japón terminó sin éxito:

“La rama de Falange Exterior en este Imperio fue fundada desde España, donde el delegado del Servicio Exterior de Falange, José del Castaño y Cardona nombró el antiguo agregado militar español, Eduardo Herrera de la Rosa, por iniciativa propia, como el Jefe Provincial en Japón el 25 de noviembre de 1938. También desde España se intentó crear una Sección Femenina y un denominado “Patronato Nacional de Asistencia a Frentes y Hospitales”, que habría de recoger fondos y enviarlos al bando nacional, pero se fracasó”1.

Su afirmación sobre la existencia de actividades del Auxilio Social de la Sección Femenina de la Falange es cierta si vemos algunos documentos guardados en la sección del Ministerio de Asuntos Exteriores del Archivo General de la Administración, como un telegrama del Ministro de España en Japón, Méndez de Vigo, al Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid con fecha de 1 de diciembre de 1942 donde se refiere al Auxilio Social: “This falange reorganized working normally also Auxilio Social Juvenil Feminine Sections”2.

Aunque no llegó a organizar una Sede de la Sección Femenina de la Falange y de las JONS en Japón, sí existían algunas conexiones e intercambios entre las mujeres y hombres entre la España de Franco y Japón. El intercambio de cartas de las madrinas durante finales de los años treinta fue uno de estos fenómenos que afirman una conexión amistosa entre los dos regímenes.

Es conocida la existencia de las madrinas japonesas de guerra para los soldados de Franco que lucharon en la Guerra Civil española. Kawanishi Yô, un hispanista japonés, recopiló los artículos periodísticos japoneses relacionados con dicha contienda y con otros acontecimientos ocurridos en España en los años treinta del siglo XX. En su libro titulado, La publicación periodística durante los años treinta en Japón. La recepción y la repercusión de la Guerra Civil española en Japón, presentó una serie de artículos sobre las madrinas de guerra en Japón publicados en el periódico Asahi, cuyos títulos son: “¿Quién escribe mejor? Correspondencias de las muchachas para los valientes soldados españoles” (31-I-1938), “Senninbari3 para España, también existen las muchachas anticomunistas en Okinawa” (7-II-1938), “La carta bondadosa de la muchacha bella de Japón. La admiración de los soldados en los frentes españoles” (12-VI-1938), “El éxito de senninbari en el frente español. Un oficial del ejército anticomunista pide más envío a nuestro periódico” (20-VI-1938), “El lema de anticomunismo y senninbari atraviesa el océano. Sentimientos de muchachas japonesas hacia España” (11-XIX-1938)4. También, Kawanari recogió un artículo que hablaba de una carta de agradecimiento enviada por una muchacha de la Sección Femenina, “Una bella muchacha de guerra anima a nuestros águilas. Una carta bella desde España” (10-VII-1938)5.

También el Archivo General de la Administración conserva dos recortes del periódico Asahi sobre este fenómeno y su traducción al castellano. El artículo del 12 de junio de 1938 presenta una postal enviada desde el frente de España pidiendo la ayuda de las madrinas de guerra japonesas: “Soy un voluntario español que actualmente se halla en el frente, en la Infantería de la Marina, unidad de asalto anti-tanque y le ruego trasmitir mi deseo al Asahi de comunicarme con madrinas de guerra japonesas. Fdo: Ramón Molla, 19 batería del Cuerpo de Asalto anti-tanques. Estafeta Militar número 34”6.

Estas noticias tenían repercusión no solamente en Japón sino en España. Por ejemplo, el diario Faro de Vigo mostró su interés por las madrinas de guerra en Japón publicando un artículo titulado “Madrinas de guerra en el Japón para los soldados de España” el 19 de mayo de 1938:

“Burgos.- Hace algún tiempo varios oficiales y soldados del Tercio y de la Armada tuvieron la genial idea de solicitar madrinas de guerra por medio de un periódico del Japón, el Alsay7, magnifico rotativo de 3.500.000 ejemplares de tirada cuya petición fue acogida con el mayor entusiasmo circulando por todo el país. A los pocos días habían llegado a la Legación de España en Tokio multitud de cartas de jóvenes japonesas que aceptaban encantadas la idea de amadrinar a nuestros heroicos soldados. La legación, con ayuda de algunas personas que se ofrecieron para ello, comenzó a traducir dichas cartas, a fin de acompañarlas con la versión española correspondiente, dada la dificultad de encontrar en los frentes a quien supiera traducirla.

Y recientemente, las mujeres japonesas han enviado a nuestros muchachos la primera remesa, especialmente para dos tenientes del Tercio, que fueron los primeros en escribir. En señal de que aceptan ser madrinas de nuestros soldados, las mujeres japonesas, cumpliendo una delicada tradición han enviado a aquellos unas bandas de tela que cuenta cada una de ellas con mil puntos en rojo, cada uno de los cuales es hecho por una mujer distinta. A estos efectos la banda apenas iniciada permanece en plena calle hasta que las mujeres van cosiendo los puntos hasta completar los mil. El valor sentimental de la ofrenda en la que mil mujeres ofrecen su admiración y su afecto a unos combatientes, y el voto de quien la inicia, constituye un rasgo de delicadeza que sin duda conmoverá a nuestros gloriosos combatientes. Las bandas recibidas en esta primera remesa son muy numerosas, lo que equivale a un tributo de simpatía a España y a sus soldados por unas cuantas docenas de miles de mujeres japonesas. Nuestra Legación, que sigue con el agradable trabajo de traducir las cartas que recibe, anuncia para muy en breve el envío de otra importante remesa de bandas”8.

Asimismo, la revista oficial de la Sección Femenina, Y. Revista de la Mujer Nacional Sindicalista, no olvidó destacar la labor de las mujeres japonesas como madrinas de guerra. En el número 9 de dicha revista, publicada en octubre de 1938, divulgó el retrato fotográfico de una muchacha japonesa, Sato Man, que mandó una carta a “su ahijado”, un teniente mutilado, y su carta con la traducción al castellano. A continuación, presentamos la traducción de la carta de Sato publicada en la página de la revista Y:

“Traducción de la carta enviada por la bella japonesita, Sato Man, a su ahijado el teniente, Caballero mutilado, de la gloriosa Legión, don Oswaldo Mier. Dice así: “Teniente Mier: Considero un verdadero honor poder dirigirme a usted escribiéndole estas líneas. Mi patria está ahora luchando también contra el comunismo en tierra china para conseguir la paz del Extremo Oriente. Usted también pelea valientemente por la paz de Occidente y por su Patria, que nosotras, japonesas, rogamos aquí por usted. Nuestro país es muy frío, pero nosotras tenemos un corazón de fuego para defenderle. Rogando por la victoria de su Ejército. Sato Man. Provincia de Akita, Nagamachi Tori”9.

Por otra parte, desde España, una muchacha de la Sección Femenina escribió una carta en la que mostró su deseo de ser madrina de guerra para los soldados japoneses. El 10 de julio de 1938 el periódico Asahi presentó una carta y una foto de la joven falangista Jeanne de Araoz que trabajaba en el Ministerio del Interior en Burgos: “En su carta dice que abriga gran simpatía y admiración hacia el heroico ejercito japonés y que desea ahijar algún piloto aviador japonés, adjuntando un retrato en el que se ve que luce el uniforme”10.

No obstante, no podemos negar que tanto el periódico Asahi como el gobierno japonés tuvieron un interés especial en este fenómeno con fines propagandísticos. Precisamente en ese momento, Japón estaba en plena guerra contra China. Para el gobierno japonés, el ejército de Franco resultaba muy cercano porque los dos regímenes estaban luchando contra un enemigo común: el comunismo. El artículo arriba citado también hablaba de esa coincidencia de opinión hacia el comunismo.

“En numerosas ediciones anteriores de nuestro periódico, hemos informado sobre los heroicos oficiales y soldados que a las ordenes del General Franco combaten en la misma sagrada guerra anticomunista que la nuestra…”11

Creemos que el fenómeno de las madrinas de guerra era una de las propagandas más exitosas del régimen japonés ya que la idea de ser madrina de exóticos soldados españoles que luchaban en el frente cautivó el corazón de miles de muchachas inocentes japonesas. La mayoría de estas jóvenes eran inocentes tal como comenta el investigador japonés Kawanari: “Creo que estas muchachas japonesas que aparecen en estos artículos no eran conscientes de la verdadera misión de la Guerra Civil española a la hora de apoyar al general Franco. O mejor dicho, el periódico Tokio-Asahi supo aprovechar su inclinación ideológica anticomunista y “la guerra santa”12. Una carta de felicitación al Ministro de España en Tokio escrita en diciembre de 1937 por la señora Takeko Baba, representante del Comité de Mujeres de la Asociación de Amistad Internacional nos muestra una fuerte admiración hacia la España de Franco por luchar al lado de Japón contra el comunismo: “Nos proporciona una gran alegría saber que el Generalísimo Franco ha salvado a su patria que, como sacrificio del comunismo…”13.

Los artículos sobre Japóny las mujeres japonesas enlas revistas de la SecciónFemenina: Y. Revista de laMujer Nacional Sindicalistay Medina

Aunque nunca se estableció una Sección Femenina en Japón, podemos decir que el interés que tuvo la Sección Femenina por el Japón y por las mujeres japonesas era especial14. El entusiasmo, la admiración y la curiosidad hacia estas mujeres orientales se reflejaban profundamente en numerosos artículos publicados en dos revistas oficiales de la Sección Femenina: una mensual, Y. Revista de la Mujer Nacional Sindicalista y otra semanal, Medina. Es asombroso descubrir el interés que tuvo dicha organización en este asunto, ya que hoy día es muy difícil encontrar artículos relacionados con las mujeres japonesas si bien abundan sobre la cultura general y la gastronomía.

A continuación, queremos analizar las características y finalidades de estos artículos. En cuanto a su número, la frecuencia de aparición era muy alta, especialmente entre finales de los años treinta y principios de los cuarenta, concretamente hasta el año 1942. En el caso de la revista Y, entre 1938 y 1942, existían 14 artículos sobre el Japón y las mujeres japonesas; asimismo, la revista semanal Medina, cuenta con 15 artículos de dicho carácter entre 1941 y 194415. Podemos dividir los temas abordados en estos artículos en tres grandes grupos: 1) las mujeres japonesas; 2) la cultura y las costumbres del Japón (el arte, la poesía, la ceremonia de té, el cristianismo, la perla y el hogar, entre otros); y 3) el régimen japonés (la casa imperial y el gobierno japonés)16.

Tras echar un vistazo a estas revistas, surgen algunas dudas: ¿por qué les interesaba tanto Japón a las mujeres de la Sección Femenina (o mejor dicho, a los articulistas de las revistas de la Sección Femenina) a pesar de la distancia cultural y geográfica que existía entre los dos países? ¿Qué finalidad tenía esta campaña de glorificación de las mujeres japonesas en dichas revistas? A continuación, vamos a reflexionar brevemente sobre los contenidos de algunos artículos mencionados arriba y su importancia en la actividad propagandística de la Sección Femenina.

En primer lugar, podemos detectar un interés por conocer la vida real de la mujer japonesa así como una admiración absoluta hacia ella como muestra la siguiente frase: “Y la mujer japonesa es, sin embargo, un interesantísimo ser real que merece más atención y sincero estudio, desligados de falsos romanticismos, de los que se le han dedicado por nuestros superficiales viajeros y escritores”17.

Federico de Madrid, autor del artículo “Japonesas” publicado en Y, nº 16, mayo de 1939, define el carácter de la mujer japonesa: “(…) la japonesa es casi siempre una mujer deliciosa, fina, elegante, delicada y seductora en todos los conceptos. Es esencialmente femenina, y sus sobrios y armoniosos movimientos rechazan todas las brusquedades”18. El autor no olvidó poner énfasis en la eficacia de la educación de la mujer en Japón acentuando las cualidades innatas de la mujer japonesa: dulce y silenciosa para concienciar así a las mujeres de que hay que ser una buena madre-esposa: “(…) el deber de la mujer era siempre obedecer, servir y agradar al hombre. Toda su educación estaba basada en este principio tradicional que, por otra parte, encajaba bien con el carácter dulce y sumiso de la japonesa. Silenciosa, humilde y sonriente, sabía respetar y amoldarse a las idiosincrasias masculinas, contraponiendo su inalterable ecuanimidad a los caprichos temperamentales del hombre”19. Y elogió a estas mujeres asiáticas como esposas ejemplares: “han sido no pocos los europeos que, desechando prejuicios raciales, han contraído matrimonio y creado una familia en el país, y son generalmente más felices de lo que pudieran serlo con esposas de su propia nacionalidad” 20.

También Tristán Yuste, el autor de “La mujer del Imperio del Sol Naciente”, publicado en Y, nº 51, abril de 1942, intentó aclarar el porqué del encanto de la mujer japonesa: “¿qué es lo que posee la mujer japonesa para que se haga amar?”21. Este autor, igual que Federico de Madrid, consideró que la educación es la clave del éxito de la mujer japonesa como buena madre-esposa: “¿Es más buena que la blanca? No. Es lo mismo. Su condición es la misma, es la de un ser humano y femenino: pero su educación es diferente”22. Explicó que las mujeres japonesas estaban educadas “esmeradísimamente por la familia, por el Estado, no para otra cosa sino para ser una esposa modelo y una madre excelente”, de la misma manera destacó la importancia que tenía la patria para estas mujeres: “las japonesas aman y sirven a la Patria igual que a su familia, uniéndose en agrupaciones que prestan servicios voluntarios y gratuitos a los organismos del Estado japonés”23.

La glorificación de la mujer japonesa por parte de la Sección Femenina se reflejaba profundamente en el elogio a la Casa Imperial Japonesa, concretamente a la figura de la Emperatriz y la Emperatriz Madre que aparecieron en las revistas en cuestión como madres ejemplares:

“La Emperatriz atiende con gran solicitud a su augusto esposo, en todo lo referente a su vestir y vida diaria. Es una hija obediente para la Emperatriz madre y una madre amantísima para los niños imperiales. (…) Aun ocupada con los cuidados del hogar, la Emperatriz no abandona su cultura personal. Toma con gran interés el bien público, y además de asistir con regularidad a las reuniones de la Cruz Roja japonesa, Liga Patriótica de Damas y Sociedad japonesa de Tokio, entrega todos los años espléndidos donativos a los pobres desvalidos. No sólo es caritativa, sino que, para dar ejemplo al pueblo de amor al trabajo y fomentar asimismo la industria productora, toma parte activa en el cultivo de los gusanos de seda, colocados en una instalación especial aneja al Palacio. Desde que, hace doce años, falleció el Emperador Taishô, el 25 de diciembre de 1926, la Emperatriz Madre, en su Palacio de Omiya-Gosho, ha dedicado todo su tiempo a orar por el descanso de su alma. Es la cuarta hija del fallecido Príncipe Michitaka Kujo y su nombre es Sadako”24.

Como hemos podido contemplar, la sumisión hacia los hombres y la atención absoluta al hogar que mantenían las mujeres japonesas se consideraron admirables en diversos artículos de las revistas de la Sección Femenina. Destacaron especialmente el respeto hacia los maridos que tenían las mujeres japonesas como una cualidad de buena ama de casa que debían seguir las mujeres españolas:

“Algunos extranjeros, observando que en Europa y América una pareja casada anda al lado por las calles, mientras en el Japón el marido se adelanta y la mujer le sigue, juzgan que el Japón es el país donde respetan más a los hombres; sin embargo, esta costumbre japonesa no proviene de la predominancia del hombre sobre la mujer, sino antes bien se puede tomar como una práctica para imponer a la esposa el deber de criar y cuidar a los hijos. En tiempos antiguos, el hacer viajes era muy difícil en todos sentidos, pues tenían que caminar por malos caminos e inseguros puentes, y encontrar hoyas peligrosas y hasta a los malhechores; y por ende el marido iba adelante para asegurar el paso y dejar atrás a la mujer para, en caso necesario, protegerla y confiarle la tarea de cumplir el deber materno, sobreviviendo a su esposo”25.

Entre estos elogios hacia la educación de la mujer en Japón, podemos destacar que Tristán Yuste, el autor del artículo “La mujer del Imperio del Sol Naciente” que hemos tratado anteriormente, puso especial énfasis en la disposición firme de las madres japonesas a la hora de entregar a sus queridos hijos a la patria como un acto heroico: “La familia, la madre, primero, y luego la escuela y el Estado, educan a las muchachas niponas preparándolas para el matrimonio, haciendo de ellas madres que, siendo buenas, sabrán exigir a sus hijos, si es menester, la sangre que ellas les dieron a mamar en los tranquilos días de la puericia, y que necesitan para dar lustre al rutilante crisantemo que ya brilla en Shonanko, la Singapur militar y marinera de los anglosajones”26.

Si bien, tenemos que subrayar la amplia información que tenía la Sección Femenina acerca de los últimos avances que lograron las mujeres japonesas en el ámbito público. Buena parte de estos artículos trataban de la modernidad y el cambio que se produjo en la situación de las mujeres japonesas en el siglo XX y son muy lejanos de los estereotipos y prejuicios que existían en Occidente. A nuestro parecer, los autores de estos artículos estaban bien informados sobre los pasos que dieron las japonesas en la sociedad nipona en aquel momento. Merece destacar la observación que hizo Gaspar Tato Cumming27 sobre el cambio de imagen de las japonesas. Hemos de decir que su análisis es bastante acertado:

“Al revés que las mujeres de Utamaro, la mujer japonesa de nuestros tiempos tiene un hermoso cuerpo y es gallarda. Ha cambiado de vestuario, y en vez de los pesados y ajustados vestidos de Ojo-san28, usan ves timentas livianas y confortables, con espacio suficiente para crecer y desarrollarse. Antiguamente, la mujer vivía plenamente en el hogar, dedicada a la música, al arreglo de las flores, a la buena disposición de “toconoma”; pero hoy hacen excursiones a pie y cabalgando, tripulan aviones, conducen taxis, hilan en husos mecánicos, os cobran en el tranvía, teclean en las máquinas y danzan en los salones de bailes, estudiando en las aulas y practicando en los laboratorios”. “De una viaja estampa, a “Madam Crisantemo” y de ésta a “Madame Butterfly”, para llegar hoy a esa moderna “girl” de ojos oblicuos, crisol definitivo de la nueva mujer japonesa”29.

El ámbito de lo privado tuvo gran importancia en el marco de la política social durante la guerra civil y la dictadura de Franco, ya que la mujer y la familia se consideraban piezas claves en el proceso de establecimiento de la nueva sociedad jerarquizada. Recuperar la estabilidad de la familia e incrementar la población eran asignaturas pendientes para el nuevo régimen. Sin duda, la subida de la mortalidad y la caída de la tasa de natalidad debido a los daños humanos y materiales provocados por la Guerra Civil española, eran problemas graves. Razón por la que la familia no sólo se consideró un lugar ideal para las mujeres, sino que fue glorificada por los regímenes totalitarios. El culto a la maternidad se alzó como un objetivo primario de la política social relacionada con las mujeres.

En este sentido, podemos decir que las noticias sobre el Japón y las mujeres japonesas que aparecen en las revistas de la Sección Femenina tuvieron un fin propagandístico. Sobre todo, hubo una atención especial sobre la educación de la mujer. Cualidades como la sumisión, la dedicación y el patriotismo que poseían las mujeres japonesas encajaban perfectamente en el perfil de la mujer de al que buscaba la Sección Femenina y fueron utilizadas sutilmente para aleccionar a las mujeres españolas.

© Akemi Saito

BIBLIOGRAFÍA


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AGA, (10) 52 signatura 54/5177, traducción literal del artículo del periódico Asahi, 12 de junio de 1938. “Se piden cartas de madrinas de guerra japonesa desde el frente español”.


AGA, (10) 52 signatura 54/5177, traducción del artículo de periódico Asahi “Una hermosa madrina de guerra alimenta a nuestros pilotos”, 10-VII-1938.


AGA, (10) 52 signatura 54/5177, la carta de la señora Takeko Baba, 15 de diciembre de 1937


Diario Faro de Vigo, 19-05-1938, página 1.FALANGE ESPAÑOLA TRADICIONALISTA Y DE LAS JONS, SECCIÓN FEMENINA: Y. Revista de la Mujer Nacional Sindicalista, [1938-1945]


FALANGE ESPAÑOLA TRADICIONALISTA Y DE LAS JONS, SECCIÓN FEMENINA: Medina, [1941-1944]


FUKAZAWA, Yasuhiro, “La Guerra Civil Española y la Guerra Chino-Japonesa”, Revista Española del Pacífico, Madrid: Asociación Española de Estudios del Pacífico, nº 5, 1995


KAWANARI, Yô, La publicación periodística durante los años treinta en Japón. La recepción y la repercusión de la Guerra Civil española en Japón, (Sannjyuunendai nihon no shimbunhoudou. Supeinsennsou no jyuyou to hannou), Tokio: Sairyusha,1982.


RODAO, Florentino, “Falange en Extremo Oriente, 1936-1945”, Revista Española del Pacífico, Madrid, Asociación Española de Estudios del Pacífico, nº 3, enero-diciembre 1993.


RODAO, Florentino, “Japón y la propaganda totalitaria en España, 1937-1945”, Revista Española del Pacífico, Madrid, Asociación Española de Estudios Del Pacífico, nº 8, enero-diciembre 1998


RODAO, Florentino, Franco y el imperio japonés, imágenes y propaganda en tiempos de guerra, Barcelona: Plaza y Janés, 2002.


TATO CUMMING, Gaspar, Un español entre geishas, Madrid: Febo, 1945


NOTAS


1 RODAO, Florentino, “Falange en Extremo Oriente, 1936-1945”, Revista Española del Pacífico, Madrid, Asociación Española de Estudios del Pacífico, nº 3, enero-diciembre 1993, p. 87


2 Archivo General de Administración, (10) 52 signatura 54/5177, Telegrama de Méndez de Vigo, 1 de diciembre de 1942.


3 Senninbari (mil agujas) es una de las actividades supersticiosas que existía en la época de la guerra. Las mujeres, especialmente las esposas, pedían a mil personas que hicieran cada uno un nudo en una faja. Se creía que esa faja protegía a los hombres de la muerte y les ayudaba a volver al hogar con vida. En esa época, se veía a muchas mujeres en la calle pidiendo un nudo para sus maridos.


4 KAWANARI, Yô, La publicación periodística durante los años treinta en Japón. La recepción y la repercusión de la Guerra Civil española en Japón, (Sannjyuunendai nihon no shimbunhoudou. Supeinsennsou no jyuyou to hannou), Sairyusha, 1982.


5 También Rodao ha mencionado la existencia de las madrinas de guerra en Japón como un ejemplo de la propaganda totalitaria a nivel popular. Según él, todo comenzó cuando el representante español en Tokio, Francisco José del Castillo, recibió varias cartas de oficiales del ejército y de la marina en las que se mostraron interesados en estas madrinas. RODAO, Florentino, “Japón y la propaganda totalitaria en España, 1937-1945”, Revista Española del Pacífico, Madrid, Asociación Española de Estudios Del Pacífico, nº 8, enero-diciembre 1998, p. 440. El autor menciona a beneficiarios de las cartas: “Entre los soldados que se beneficiaron de ellos estuvo el entonces teniente Jaime Milans del Bosch. Ramón Molla, por ejemplo, publica su carta en el diario Asahi Shimbun, 18/VI/1938, así como los tenientes Jaime Milans del Bosch y Ubaldo de Mier”. RODAO, Ibídem.


6 AGA, (10) 52 signatura 54/5177, traducción literal del artículo del periódico Asahi, 12 de junio de 1938. “Se piden cartas de madrinas de guerra japonesa desde el frente español”.


7 Alsay es un error de ortografía cometida por el periodista español. El nombre correcto es Asahi.


8 Diario Faro de Vigo, 19-05-1938, página 1.Este artículo fue mencionado en periódico Asahi de 20 de junio de 1988 como ejemplo de repercusión de este acontecimiento en España. véase KAWANARI, Y., Op.cit., pp. 94-95.


9 Y. Revista de la Mujer Nacional Sindicalista, número 9 octubre, Madrid: Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S, 1938, p.35


10 AGA, (10) 52 signatura 54/5177, traducción del artículo del periódico Asahi “Una hermosa madrina de guerra alinenta a nuestros pilotos”, 10-VII-1938. 11 Ibídem.


12 KAWANARI, Op.cit., p. 36. Muchos historiadores señalan la existencia de un paralelismo entre el Gobierno de Franco y el Gobierno japonés respecto a su actitud anticomunista. Fukazawa Yasuhiro comenta que en el reconocimiento mutuo de los gobiernos de Japón y España, el gobierno de España basaba este respeto en la identidad en la idea anticomunista (FUKAZAWA, Yasuhiro, “La Guerra Civil Española y la Guerra Chino-Japonesa”, Revista Española del Pacífico, Madrid: Asociación Española de Estudios del Pacífico, nº 5, 1995, p. 199.


13 AGA, (10) 52 signatura 54/5177, la carta de la señora Takeko Baba, 15 de diciembre de 1937


14 Según Florentino Rodao, una mujer de la Sección Femenina, Isabel Argüelles Armada, viajó a Japón con la Misión Económica Española invitada por el gobierno de Tokio el 15 de noviembre de 1939. Fue incluida a última hora por “empeño” personal del Ministro Beigbeder Cit. en RODAO, F. Tesis doctoral. 354, AMAE, Leg. 1737, exp. 15 nota s/f a Miroru Tanaka, s.l. 29 de marzo de 1940. Su situación parece algo distinta de la del resto de los miembros, puesto que no recibe la cantidad para dietas y hubo de pagar “de su peculio particular” el contravalor en pesetas del dinero que recibieron los demás. Cit. en RODAO, F., Las relaciones hispano-japonesas, 1937-1945, p. 354, AMAE, nota 718 del subsecretario Mae a ministro de Industria y comercio, Madrid 29 de marzo de 1940 y 657 de 18 de marzo de 1940 al IEME.


15 Florentino Rodao reflexiona en su libro Franco y el imperio japonés sobre el cambio de tratamiento de la imagen de Japón a partir de 1942. Según él, el cambio estratégico japonés hacia la Unión Soviética con el Pacto de no agresión ruso-japonés de abril de 1941 y la salida de Serrano Súñer de Exteriores en septiembre de 1942 hicieron que las noticias sobre Japón en España sufrieran un pequeño giro con la desaparición de la imagen ideal. Véase RODAO, F., Franco y el imperio japonés, imágenes y propaganda en tiempos de guerra, Barcelona: Plaza y Janés, 2002, pp. 155-164.


16 Los artículos sobre las mujeres japonesas: Retrato de la Señora de Takoaka (posiblemente es error de ortografía), Ministro del Japón en España, (Y, nº 8, septiembre de 1938, p.20); la carta y la fotografía de la señorita Sato Man, una madrina de guerra en Japón (Y, nº 9, octubre de 1938, p. 35); DE MADRID, Federico, “Japonesas” (Y, nº 16, mayo de 1939, pp. 20-22); YUSTE, Tristán “La mujer del Imperio del Sol Naciente” (Y, nº 51 abril de 1942, pp.25-26); TATO CUMMING, Gaspar. “La nueva mujer japonesa” (Medina, Semanario de la S.F. Madrid: (Tall. De Gráficas Españolas) nº 28, septiembre de 1941, p. 21); TATO CUMMING, Gaspar, “La belleza en la mujer asiática”, (Medina, nº 152, 13 de febrero de 1944, p. 22). Sobre la cultura y la costumbre general del Japón: “Página del tiempo perdido”(Y, n º 4, mayo de 1938, p. 2); “La ceremonia del te en el Japón” (Y, n º 28, mayo de 1940, pp. 16-17); “El proselitismo cristiano en el Japón”(Y, nº 37, febrero de 1941, pp. 40-41); “Hogar Japonés” (Y, n º 42, julio de 1941, pp. 38-39); SALAZAR SOTO, Rafael “La colección pictórica del Ministro del Japón en Madrid,” (Y, n º 46, noviembre de 1941, pp. 28-29); “La colección de porcelanas del ministro del Japón” (Y, nº 51 abril de 1942, p. 24); PEDROÑA, Jorge, “El fantasma va al Oriente” (Medina, nº 11, mayo de 1941, pp. 15-16); “Poesía japonesa” (Medina, nº 42, enero de 1942, p. 6); “Sesenta y siete esculturas japonesas que personifican toda su gloriosa historia” (Medina, nº 42, enero de 1942, p. 23); SERRANO, Eugenia, “Historias de amor en el Japón heroico y legendario” (Medina, nº 49, 22 de febrero de 1942, pp. 3-4); “Divagación de la seda”, (Medina, nº 60, 10 de mayo de 1942, pp.3-4); MORALES, Sofía, “La sombrilla” (Medina, nº 63, 31 de mayo de 1942, p. 23); RAS,Silvia “Las perlas japonesas”, (Medina, nº 65, 14 de junio de 1942, p. 25); D’ANTIN, Carolina, “Teatro japonés”, (Medina, nº 127, 22 de agosto de 1943, p.8); MATEOS, Aurora, “La jardinería es un arte importantísimo en el Japón” (Medina, nº 130, 12 de septiembre de 1943, p. 7); D’ANTIN, Carolina, “Poesía lírica del Japón” (Medina, nº 147, 9 de enero de 1944, p. 21) Sobre el régimen imperial: “Los Emperadores del Japón” (Y, número doble 6-7, julio-agosto 1938, pp. 46-47); REVES, Tibor “Jefes de Estado” (Y, nº 48 extraordinario, enero,1942, pp. 30-32); “Cómo es el heroico Japonés” (Y, nº 48 extraordinario, enero, 1942, pp. 50-51); “Noticias semanales” (Medina, nº 19, 24 de julio, 1941, p 7); “S.M.L. La emperatriz Nagako”, (Medina, nº 42, enero de 1942, p. 9); CONTRORA, Fois, “La guerra en el Extremo Oriente” (Medina, nº 44, 18 de enero de 1942, p. 3)


17 DE MADRID, Federico, “Japonesas”, Y, nº 16, mayo de 1939, pp. 20-22.


18 Ibídem. p.21.


19 Ibídem, p. 21.


20 Ibídem.


21 YUSTE, Tristán “La mujer del Imperio del Sol Naciente”, Y, nº 51, abril de 1942, pp. 25-26.


22 Ibídem, pp. 25-26.


23 Ibídem, p. 26.


24 “Los Emperadores del Japón”, Y, número doble 6-7, julio-agosto 1938, p. 47.


25 “Página del tiempo perdido”, Y, mensual, número 4, Madrid: Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S. mayo de 1938, p.2.


26 YUSTE, Tristán, “La mujer del Imperio del Sol Naciente”, Y, nº 51 abril, 1942, p.26.


27 Gaspar Tato Cumming ha dejado numerosas publicaciones sobre el Japón y Asia. Entre ellas, China, Japón y el conflicto chino-japonés, San Sebastián: Edición Española, 1939; El imperio del Manchukuo, Madrid y Burgos: Alonso, 1941; Tokio, Un español entre geishas, Madrid: Febo, 1945; Un viaje alrededor del mundo, Madrid: Alonso, 1941. Entre ellos, Un español entre geishas nos ofrece una mirada de admiración y de curiosidad hacia las mujeres japonesas, aunque, a pesar de su título ofrece muy pocas páginas sobre la vida de las geishas (ese tema fue tratado sólo en 18 páginas en un capítulo titulado “Amor y geishas”) y el verdadero contenido del libro se caracterizó por sus descripciones acerca de diversos aspectos de la vida japonesa y sus impresiones sobre dicho país durante su viaje. No obstante, el autor sentía atracción por la belleza de la mujer japonesa y sobre todo por su sumisión al hombre: “La japonesa es menuda de cornetes y bellas facciones; sus ojos, oblicuos y negros, casi todos son perfectos. La sumisión al hombre y la simpatía de su trato le prestan un especial atractivo…, por lo menos a nosotros, los españoles, que no podemos negar el arabismo en la sangre” (Véase, TATO CUMMING, G., Un español entre geishas, pp. 106-107) Asimismo, enseguida se dio cuenta de la falta de individualismo en la sociedad japonesa: “El casamiento entre los japoneses posee un carácter de asunto de resolver por las familias y no por los individuos, siguiendo el principio tradicional de la organización de la familia, a la cual deben someterse los individuos que la componen” (Ibídem, p. 116); “La familia japonesa es lo real: el individuo desaparece. La posición del hijo mayor es especial; es el que afronta las más difíciles situaciones. Los nipones consideran a la familia como el Estado. (Ibídem, p.119)


28 Muchachas de alta sociedad.


29 TATO CUMMING, Gaspar, “La nueva mujer japonesa”, Medina: Semanario de la S.F. Madrid: (Tall. De Gráficas Españolas) Año 1, 28 septiembre 1941, núm. 28, p. 20.


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