ABCDF. Diccionario gráfico de la Ciudad de México: la experiencia de vivir en el distrito federal
En 2001 y 2002, pudimos ver la punta del iceberg de uno de los proyectos de recopilación iconográfica más notables y ambiciosos que sobre la ciudad de México se han realizado, la publicación de un Diccionario gráfico de la ciudad de México y la exposición “ABCDF. Palabras de la ciudad”. Las fotografías que aparecen en este número de Debats, pertenecen a dicha publicación, cuyos rasgos generales se definen en seguida (N. de los E.)
“Se trabajaron 35.907 horas, se usaron 38.000 hojas de papel y 529 cartuchos de tinta, se leyeron 280 discos compactos con archivos y se escucharon 4.420 con música, se revisaron 22.339 fotografías para seleccionar el material, de las cuales se escogieron 1.856 (221 en blanco y negro y 1.635 a color), se bebieron 3.120 tazas de café, se consumieron 2.520 cajetillas de cigarrillos, se consultaron 17 archivos y se emplearon 3.840 horas en investigación, se realizaron 23.800 llamadas telefónicas, se mandaron 1.360 cartas, se consumieron 189 kilogramos de arroz, 2.600 litros de agua y 4.600 tortillas, miraron 664 ojos el trabajo, se recibieron dos becas, se ganaron 169 amistades y no se perdió ninguna”.
Estos extractos del “colofón administrativo” que el equipo de produción publica al final del libro, nos muestran que ABCDF fue un esfuerzo realmente placentero para quienes lo realizaron. Tal como lo afirma su editora, Cristina Faesler, más que glorificar o denostar a la ciudad de México, se trata de un libro sobre la experiencia de vivir en el Distrito Federal.
Los más de 135 artistas participantes, (entre los que se cuenta a Francisco Mata Rosas, Michael Calderwood, Pablo Ortíz Monasterio, Francis Alÿs, Daniela Rosell y Lourdes Almeida) nos trasmiten a través de sus imagenes los más diversos estados de ánimo. Por ello además de gráfico, este diccionario podría bien llamarse emocional. Breves textos contribuyen a narrar las situaciones que hacen de esta ciudad un lugar complejo como ningún otro. Autores como Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes o Jorge Volpi nos describen los extremos de riqueza y miseria, arcaísmo y modernidad, folclor y universalidad que en ella conviven constantemente. Basta leer la colaboración de Francisco Goldman para la palabra “amor”: “No me cuesta trabajo reconocer que amo a la ciudad de México, esta ciudad de negativos fantásticos: la contaminación, el crimen, el desbordamiento urbano y la fealdad, la pobreza en las propias narices, que ejercen semejante atracción irresistible, carismática, sobre mí y tantos otros”.
En el año 2000 había 8.591.309 habitantes en el Distrito Federal. Se calcula que en 2010 habrá 9.055.411. Por su parte, la zona conurbada de la metropolis creció de los cerca de nueve a los más de dieciséis millones entre 1975 y 1995. Es facilmente previsible que antes del año 2015 se convierta en una “megalópolis” que sobrepase los veinte millones de habitantes. Estos inasibles números harían casi imposible creer que existe la mínima calidad de vida en el valle que otrora se calificara como “la región más transparente del aire”. Sin embargo, este trabajo lo confirma, no sólo es habitable, es además campo fértil para la producción artística.
Una o varias imagenes ilustran cada palabra. Éstas no fueron escogidas al azar, sino forman parte de la forma de hablar y de las situaciones que sólo ocurren al “chilango” (habitante de la ciudad de México). Breves textos y un amplio glosario hacen más comprensible la obra tanto a lectores nacionales como extranjeros (los textos, cabe decir, han sido traducidos enteramente al idioma inglés). Junto con el libro se editó un disco compacto interactivo en el que se incluye una selección de imagenes y textos. Éste se complementa con algunos vídeos y diez cineminutos filmados en pelicula de 35 milímetros de renombrados directores mexicanos.
Valiéndose de referencias hipertextuales, este programa informático nos permite ir de una palabra a otra mediante los elementos que las ligan. El recorrido en pantalla resulta una experiencia que el libro impreso es incapaz de darnos. A la vez, la experiencia táctil de pasar sus páginas es imposible sustituir con el uso del mouse.
Esta característica elimina el caracter repetitivo que muy seguido tienen estos dos medios cuando presentan un mismo material.
ABCDF, Diccionario Gráfico de la ciudad de México, Cristina Faesler, editora, Editorial Diamantina, S.A. de C.V. México, 2001.
Una muestra emocional
(Exposición: “ABCDF. Palabras de la ciudad”)
“Este no es un lugar donde la gente vive en calles llamadas: la 88ésima y la Tercera como en Manhattan o la 35ésima y avenida P, como en Washington, D.C. En esta ciudad la gente vive en Corazón y en Espíritu, o bien en Bosque de Luz, Espejo de Agua, Bosque de los Milagros, Jardín de la Memoria, Árbol de Fuego, Bosque de los Secretos, Mar o Sueños. Nombres de calles surreales pueden reflejar duras realidades, Trabajo es larga, Amor y Felicidad son cortas. Buena Suerte se intersecta con Esperanza y luego se convierte en un callejón sin salida. Y Comprensión termina en Silencio.” (Tim Weiner para “Calle”, fragmentos de “A city hears poetry in the naming of the streets”, New York Times, 7 de agosto de 2000).
Palabras como éstas no podrían ser más precisas para describir el espíritu de la exposición que de mayo a junio de 2002 se presenta en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México. Una muestra que, a través de objetos de arte, fotografías, instalaciones, vídeos y multiplicidad de medios alternativos nos trasmite la sensaciones que provoca vivir en una metrópolis de veinte millones de habitantes. Los cerca de 200 artistas participantes y los curadores, Cristina Faesler y Jerónimo Hagerman, proponen al espectador un esfuerzo colectivo que desde la “A” hasta la “Z” descubre las infinitas formas de apego que inspira esta ciudad.
Si bien la exposición fue antecedida por el libro y CD-ROM interactivo del mismo nombre, solamente a través de sus diversas salas se puede transmitir tridimensionalmente las referencias que la cotidianeidad nos aporta. El recorrido no pretende dar una visión definitiva de las emociones que en el Distrito Federal nos salen al paso todos los días, sino estimular al público para que sea él mismo quien las busque y aprecie.
“ABCDF, Palabras de la ciudad”, de marzo a junio de 2002 en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, Avenida Juárez y Eje Central. Catálogo bilingue (inglés-español).
© Lorenzo Roch
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