Debats 104 Verano 2009 - ESPAIS

El siglo XV, fulgor y decadencia de lo valenciano

El Reino de Valencia durante el siglo XV, fue el territorio peninsular de mayor pujanza cultural, y probablemente el que en aquellos momentos supo forjarse una personalidad mejor definida dentro de la Corona de Aragón en la que, por unos años claves, consiguió el desarrollo más coherente de todos cuantos obedecían la misma Cancillería, lo que dio como resultado un asombroso —por la cantidad y la calidad de sus escritores— Siglo de Oro que no se redujo a la literatura —que ya sería bien importante— sino que lo fue también en algunos de los más diversos campos del conocimiento.Por ejemplo, durante el siglo XV los científicos valencianos propiciaron singulares avances en la prevención y curación de enfermedades, en materia de cirugía, hospitalización y farmacología, en los métodos de diagnóstico y tratamiento1; sistematizó procedimientos administrativos que nos resultan hoy de una sorprendente modernidad y evolucionó en las artes de un modo peculiar, en especial en la cerámica, las artes decorativas y los tejidos, su industria de la seda llegó a ser de las primeras del continente2, sus imprentas merecieron un alto prestigio3 y su agricultura llenó las despensas de una parte del sur de Europa, con aquellos productos que pudo exportar, pues no todos tuvieron licencia para ello, mientras la ciudad conoció un desarrollo sin parangón en lo comercial, en lo social, en lo político y en lo demográfico.Llama la atención la pléyade de escritores que abordaron los más dispares géneros y pusieron los cimientos para la construcción de una lengua estándar literaria única, que llegó a singularizarse dentro de la península. Sus escritores conformaron un grupo solvente, que se reclamó usuario de la lengua vulgar valenciana, cuyas obras siguen causando admiración entre sus lectores, en especial los llamados “escritores en la Corte del Magnánimo”, que sería bien interesante poder abordar aquí en El Escorial, pero que como tema es inabarcable en una sesión, incluso en un curso o más. Son numerosas las tesis doctorales que han parcelado la cuestión con el propósito de adentrarse en él, estudios que se han realizado con resultados excelentes. Están las tesis que estudian el periodo en su conjunto, con destacada vocación historicista, las que se han centrado en autores concretos como es el caso de Ausias March, Sor Isabel de Villena, Jaume Roig, Joanot Martorell, Jordi Sant Jordi, y todos los autores mayores de este siglo, y las que han preferido atender algunos de sus bloques principales como son los escritores aragoneses en la Corte del Magnánimo, o los catalanes, los valencianos, los napolitanos, los malteses, o los de muy distinta filiación en esta compleja corte. Por aquí, por este curso, han pasado o pasarán algunos de los más acreditados expertos en estos periodos o singularidades. A ellos remito a los interesados y a la extensa bibliografía existente.Pero el tiempo del rey Magnánimo fue el más fértil hasta 1458 en que murió el rey, la reina María y el papa Calixto III. La inercia resultante a tan fuerte empuje, prolongó el impulso unos años más, hasta que se inició un proceso de decadencia en la que mucho tuvieron que ver el crecimiento de otros territorios de la Corona de Aragón, y el Descubrimiento de América en 1492.Dos aspectos son absolutamente claves para una recta comprensión del porqué, en la Corona de Aragón, Valencia ocupó un lugar tan preeminente, vórtice de esta eclosión cultural y por qué la muerte del rey en Nápoles, arrastró hasta la depresión a este Reino.

Para poder entenderlo cabalmente, hemos de respondernos a unas preguntas metodológicas claves, y de ellas una general: ¿cual fue la relación, cultural, política y económica entre los distintos reinos y condados de la Corona de Aragón? Cuestiones estas siguen teniendo hoy una gran proyección sobre la actualidad, pues de aquellas relaciones dentro de los territorios de la Corona, de aquellos recelos, y en ese pasado se forjaron algunos de los tics contemporáneos. Ajustar la respuesta a esa pregunta, es comprender e intentar deshacer el nudo de tensiones que incluso, de un modo sectorial, se mantienen hoy. La Valencia del siglo XV es una Valencia deslumbrante, que creía en sus propias fuerzas y se sentía bien dirigida. El espacio urbano comenzó a cambiar con obras realizados bajo el criterio de excelencia, como el edificio de la Lonja de los Mercaderes, la reconstrucción de la catedral, el convento de Santo Domingo, el de la Trinidad, la torre del Miguelete, las principales puertas a la ciudad, se varían las murallas, la ciudad se cree y se sabe capital y reino. Sus sectores dirigentes se sabían fuertes y deseaban distinguirse dentro de la Corona. También lo sabía el Rey que utilizó el Reino de Valencia para la obtención de sus créditos y préstamos con los que solventar tensiones económicas y para ello dejó en Valencia a su mujer la Reina María, que cuidó con mimo estos aspectos. Algo que echa mucha luz y aclara el sentido último de alguna de las políticas del rey Magnánimo, es el relativo a la economía de su corona, marcada por los apuros a los que tuvo que hacer frente el Rey a causa de las expediciones militares para la conquista del Reino de Nápoles y que se enredaron con periodos de vacas flacas cuando aparecía alguna epidemia que mermaba las cosechas o ataba los mercados, y la debilidad de los mercaderes, muy potentes en unos años, y muy debilitados en otros, a causa de las persecuciones políticas o religiosas. Es ésta, el económico, un aspecto de gran relevancia, que explica muchas cosas4. Los ciudadanos y en especial los mercaderes debían soportar una doble fiscalidad, la que correspondía al soberano y la fiscalidad de los estamentos5.Además estaban las contribuciones al monarca que eran de tres tipos, los “donatius”, las “aiudas” o “subuencions” y los “prestechs”. Aparte quedaban “Les offertes” que tenían otro caríz.Para la primera expedición del Rey Magnánimo a Italia, las Cortes del Reino de Valencia destinaron en septiembre de 1419 un “donatiu” de 40.000 florines. En junio de 1421 otro de 40.000, en noviembre de 1428, otro más de 112.000 florines, para “preparatius militars extraordinaris”. En diciembre de 1429 una subvención de 70.909 florines para que pudiera defender “lo realme de Nápols”. ¿Es mucho o poco esa cantidad? Una idea adecuada la da el hecho de que ese dinero equivalía a 1000 hombres a caballo durante cuatro meses. Con el mismo fin militar en los años 1437 y 1438 se pusieron a disposición del Rey con fines de defensa 106.000 florines. El último donativo fue en julio de 1446, por 60.000 florines como “ajut a les empreses miltars”.Pero con todo esto, el rey no tenía ni para empezar, por ello recurrió a las distintas figuras posibles de obtención de fondos, especialmente a los préstamos que le hacían las autoridades religiosas y sobre todo la Ciudad de Valencia que le proporcionó:

–El 2 de junio de 1418 un préstamo de 6.000 florines para poder enviar al infante don Juan a Castilla “a realitzar determinades nogociacions polítiques”.

–El 12 de abril de 1425, un préstamo de la autoridad catedralicia de 44.600 sueldos (5.000/6.000 florines)

–El 19 de junio de 1426, 10.000 florines para realizar una expedición militar a Túnez para combatir a los musulmanes.

–El 8 de enero de 1427 un préstamo de 20.000 florines para continuar la campaña de Túnez.–El 18 de septiembre de 1427, 20.000 florines “a obs de fer anar naus galeres e altres fiustes e vaixells maritims”

–El 16 de Julio de 1428, la cuidad le prestó 220.000 sueldos “per a les seues necesitats”.

–El 22 de diciembre de 1428, 120.000 florines “per alguns ardues affers del Senyor Rey”.

–El 5 de abril de 1429, se le prestaron 112.000 florines “per a costos de rearmament”.

–El 18 de julio de 1429, 13.000 florines “per al pagament de 500 cavallers”

–El 14 de octubre de 1430, la ciudad le prestó otros 25.000 florines.

–El 23 de julio de 1434 se le prestaron 26.062 reales de plata de Valencia.

–De especial importancia fue el préstamo del 7 de enero de 1436 ya que en la batalla de Ponza, el Rey fue hecho prisionero por los genoveses, que pidieron un rescate de 30.000 ducados, que el rey pidió en tres partes a Valencia, Zaragoza y Barcelona para lograr su liberación–El 13 de julio de 1437, recién liberado, el Rey solicitó un préstamo de 1.200.000 sous valencians para poder reclutar mercenarios y reanudar la conquista de Nápoles.

–El 24 de marzo de 1441 solicitó 3.000 florines.

–Siguieron préstamos el 29 de enero de 1442, 60.000 sous porque la ofensiva contra Nápoles no había tenido buenos resultados. El 3 de abril de 1445, 110.000 sous para lo mismo. El 22 de abril de 1446, 10.000 florines “per raon que no venen al cas”. El 21 de marzo de 1450 el rey pidió 6.000 florines, su último préstamo.Estos préstamos son solo de la Ciudad de Valencia. Había otros lugares y estamentos en los que endeudarse. Más ¿cómo se devolvía este dinero? Es claro que el Rey no tenía otro medio de financiación que los impuestos, tributos, pagos diferentes por servidumbres reales, y también otras vías menos conocidas. En 1953 el rey reclamó a la ciudad 5000 florines para los hombres que iban al castillo de Nápoles y para comprar equipamientos como ballestas de pie, palas de hierro, artillerías, etc., peticiones que se hicieron frecuentes.Para hacer frente a los pagos el Mestre Racional echó mano de cuanto ingenio le vino, entre otras cosas la revisión de los criterios impositivos y vías más imaginativas. En la parte final del reinado, la sociedad valenciana comenzó a incrementar su austeridad moral e intransigencia intelectual, a lo que contribuyó de una manera decisiva el Santo Oficio de forma que las necesidades económicas de la corona y la severidad intransigente de la iglesia se aliaron y desde la muerte del Rey hasta la conquista de América, crecieron exponencialmente y las podemos reconocer detrás de las principales sanciones y medidas disciplinarias que comienzan a aplicarse con severidad sobrecogedora.

Lo que resulta evidente es que estas sanciones tenían ánimo recaudatorio y también defensivo porque el 6 de agosto de 1453, el rey de Navarra, Joan, General del Reino de Valencia, concedió salvaguarda y protección al burdel de la Ciudad de Valencia, defendiéndolo de la competencia ilícita... La ciudad de Valencia era, a principios del siglo XV, una de las más populosas de Europa con 45.000 habitantes que hacían de ella una ciudad viva, bulliciosa, donde todo era posible, del negocio al pecado, de la carrera política a la eclesiástica, en la que había dinero y optimismo de ahí que, como hemos visto, el Reino de Valencia y en especial su ciudad fueran quienes sufragaron buena parte de las aventuras políticas, militares y personales del Rey, y lo hizo mientras dio, por estos años, no solo uno de los mejores siglos de oro literarios, no solo fue el centro de la imprenta y el comercio, sino que incluso dio dos / tres papas a la Cristiandad.Valencia, con 45.000 habitantes, en el sentido demográfico, era la primera ciudad peninsular de la Europa de las ciudades, y en el ámbito europeo era una ciudad más grande que Londres o Roma, solo superada por París y cuatro ciudades italianas, Milán, Venecia, Florencia y Nápoles, por más que esta última estaba a su mismo nivel pues de facto era una prolongación de Valencia, ya que el Rey Alfonso el Magnánimo cuando decidió trasladar su corte, lo hizo allí, y dejó a su esposa, la Reina María de Castilla, en Valencia, al frente de estos territorios con lo que equilibró los dos polos. En Valencia murió ella y allí siguen sus restos. Este eje Valencia-Nápoles, le dio a Valencia una preeminencia en el Mediterráneo bien notable, y desplazó dentro de la Corona de Aragón, a las otras capitales cuya influencia mermó, y esa constatación hizo que tanto Zaragoza como Barcelona, especialmente esta última, comenzara a planear estrategias de recuperación.

El viajero alemán Jeroni Münzer, en 1495, describió así a Valencia: “A pocas distancia del mar, se alza Valencia, ciudad mucho más grande que Barcelona, muy poblada y donde conviven condes, barones, algunos duques, más de 500 caballeros ricos y otras personas de distinción”. Era una ciudad orgullosa, cap i casal, potente económica y socialmente, y su peso era tal dentro de la Corona que resultó definitivo en el compromiso de Caspe, en la Corte napolitana del Magnánimo y en el hecho de dar tres papas, el primero el aragonés Benedicto XIII (1394-1416), al que “valencianizo” porque era canónigo de la catedral de Valencia y penitente de San Vicente Ferrer, por tanto alguien cuya carrera eclesiástica se cumplió en Valencia a la sombra del emergente poder valenciano, y dos papas Borja de Xátiva, Calixto III (1455-1458) y Alejandro VI (1492-1504). Pero además Valencia por ser un reino se consideraba muy por encima de Barcelona que era un condado y esas cosas en el mundo medieval tenían un peso decisivo, y lo quiso demostrar con una arquitectura civil impresionante, una vida cultural que dio excelentes frutos y el desarrollo de un humanismo poco frecuente en su tiempo. Diferencia que también se tradujo —y esto es importantísimo— en una fiscalidad pública que variaba en los distintos territorios, esto es, no pagaban los mismos impuestos ni tributos u obligaciones, si los actos sujetos a ellos se generaban en “terres de reyalench” o en “terres senyorials”, sometidas “pel det de regalia” a exigencias fiscales diferentes.El Rey Magnánimo quiso darle este reconocimiento como demuestran decisiones como la adoptada el 13 de septiembre de 1419 por la que ordenó que los estudiantes del Reino de Valencia pudieran elegir, cada tres años, un rector valenciano en L’Estudi de Lleida, de cuyo patronato universitario, el Reino de Valencia formaba parte paritaria.En este orgullo local está el germen de la llamada lengua vulgar valenciana, entendida como poseedora de elementos diferenciales respecto del catalán. Este es, también, un tema vertical. Las diferencias probablemente eran más fonéticas que de cualquier otro tipo, lengua vulgar concebida no como un idioma distinto, sino como un estilo literario caracterizado por la pervivencia de arabismos en él, inexistentes en el severo catalán occidental, arcaísmos y occitanismos, procedentes de la lengua de Els Furs y que tanto Jordi Sant Jordi como Ausias March o Martorell utilizaban con gran estima, unido al lenguaje llano o vulgar. El valenciano, pues, se diferenciaba por su fonética, ya los hemos dicho, y por su lirismo de la rudeza del lenguaje de la chancillería real y sus burócratas6. El catalán era la lengua hablada en ciudades pequeñas, en pueblos y como sistema en una parte de la administración, mientras que el valenciano se distinguía por su dulzura y poesía, untado de préstamos romances que lo convertían en muy apropiado para la literatura. Así debe entenderse la singularización hecha por Antoni Canals en su preámbulo a Valerio Máximo.Esta lengua vulgar valenciana creció, creó su estandar y se extendió a todas las disciplinas, no solo a la literatura de creación que al final dio una de las mejores novelas de todos los tiempos “Tirant lo Blanch” (1490) y probablemente al mejor poeta del periodo y muchos periodos posteriores, Ausias March y la primera novela burguesa, L’Espill... Una lengua que se quiso significar, y los escritores señalaron inequívocamente diferenciada de las variantes menos desarrolladas en utilidad literaria. Este aspecto parece que no se ha entendido o no se ha querido, adrede, entender bien del todo por anacronismo pues se pretende que el Principado de Cataluña o el condado de Barcelona estuvieran, a medidos del siglo XV, “por encima” de los demás territorios de la Corona de Aragón, y eso no era así ni se puede deducir esto salvo que se tenga el propósito de jerarquizar las relaciones internas en la Corona, valiéndose para ello de criterios de hoy.En el siglo XV lo que tenía prestigio era lo valenciano, pues otras parte de la Corona resultaban cultural o socialmente más atrasadas, o si se prefiere, más rudas. No solo, decía, era superior en los aspectos relacionados con la creación artística, sino en los usos generales, tales como las ciencias naturales respecto a las cuales se editó en Valencia el Tractat de menescalia escrito por el mayordomo del Rey, Manuel Díez de Calatayud, muy avanzado para el momento. La medicina, pues con el Regiment preservatiu e curatiu de la pestilencia el médico y profesor de la Universidad de Valencia Estudi General, Lluís d’Alcanyís, dio instrucciones, en valenciano, claro está, a la sociedad en general, a la burguesía en particular y a los médicos de forma expresa, sobre cómo debían comportarse y qué debían hacer ante una epidemia de peste como la que en 1459 golpeó al Reino.O en Teología, por medio del Memorial de la fe católica de Francesc de Pertusa, que es casi con total seguridad, el primer tratado teológico del que tenemos noticia, escrito en lengua vulgar, es decir, no redactado en latín o griego que eran los idiomas de la ciencia, y además redactado por un laico. En este mismo orden de cosas hay que incluir la traducción de la Sagrada Biblia de Bonifacio Ferrer y que abrió una jugosa polémica en torno a las traducciones de los libros sagrados a lenguas vulgares. Estuvo tan vivo que se realizaron distintos Autos de Fe en los que se quemaron libros religiosos o teológicos, impresos sin las debidas autorizaciones, por haber sido traducidos a una lengua de dominio general. Cómo llegó a estar esta cuestión que el capellán Melcior Miralles cuenta que el 21 de enero de 1441:

“cremaren vint Bíbries falses en la placa de la Seu, davant l’almoina d’en Coneda. Aquí fon fet semblant de unes graelles on foren meses les dites Bíbries, e davall les graelles fon més lo foc; e sermoná-hi misser Gauderic. En les dites Bíbries que cremaren, n’hi havia moltes belles e de gran valúa, que Bíbria hi havia que valia mil cinc-cent florins”

La vida literaria de la ciudad de Valencia fue excepcional en el sentido exacto que debe de tener la expresión: era una excepción, que se prolongó durante los cien años de esta centuria. En mi opinión deberíamos aceptar el siglo XV, el Siglo de Oro Valenciano, sin necesidad alguna de forzar las fechas. Antoni Ferrando, cargado de razón, lo digo de antemano, escoge tres momentos que marcan ese siglo:

1.- 1397, fecha probable de nacimiento de Ausias March.

2.- 1459, fecha de la muerte de Ausias March.

3.- 1497, fecha de la muerte de Roíç de Corella.

Sus criterios, como se habrá notado, son sobre cualesquiera otros, literarios o lingüísticos, o ambos. Nosotros vamos a intentar abrir el foco para evitar este tipo de extravagancias, pues parece lógico empezar el siglo por su principio, esto es, en vez de 1397, la primera parte debería comenzar dos años y medio después, el año 1400, pues en nada cambia la referencia, nada de importancia queda fuera o entra, y sin embargo 1400 tiene la contundencia de lo rotundo.

La segunda parte debería señalarse con la fecha de 1958, en la que muere del Rey Alfonso el Magnánimo, en que muere el Papa Calixto III y en que muere la Reina María. Al año siguiente fallecerá Ausiàs March, si bien esto, en un sistema de valores “literarios” tiene importancia, en un sentido histórico es irrelevante, mientras que la muerte de Alfonso V, la Reina María y el Papa Calixto III son tres referencias clave, de una trascendencia absoluta, hasta el extremo de que con ellos se cambia la visión que se tenía del mundo y se desploma el mundo medieval empujado por el ariete de una novísima concepción del mundo. La tercera parte comienza en el año 1500, una fecha tan redonda como la que hemos utilizado para comenzarlo, año en el que se promulga la bula de Alejandro VI que crea la Universidad de Valencia, e introduce a la ciudad y reino en el Renacimiento, dos años y poco después de la muerte de Corella, y cuando ya existe conciencia de que esos cambios se están produciendo y es imposible volver atrás.

Primera parte (1400-1458)

Eiximenis comienza a redactar su Vida de Jesucristo.Canals ha acabado la traducción de Valerio Máximo, un libro clave que aún lleva de coronilla a medievalistas, filólogos y estudiosos pues Canals (nacido en 1352) escribe textualmente “perque jo a manament de vostra senyoria el tret de llati en nostra vulgada llengua materna valenciana així breu com he pogut, jatssessia que altres l’hagen tret en llengua catalana” (1395).Es el auge de Vicente Ferrer y de sus sermonarios7. El Miguelete y las Torres de Serranos están casi acabadas. Valencia es una ciudad en obras, con un bullicio que refleja la ambición de sus habitantes.En 1383 se publica el Regiment de la cosa pública de Francesc de Eiximenis.

Y en torno a 1425 el Sege d’amor, poemas del camarero del rey Jordi San Jordi, muerto a los venticino años de edad.Quedan obras clave en la prosa civil. En 1441 se edita el Speculum principum del jurista Pere Joan Belluga (Preeminencia de Valencia, respeto Barcelona por ser aquella un reino) y en 1450 se escribe el Tractat de menescalia del mayordomo del rey Manuel Dies de Calatayud. Conviven poetas Arnau, Jaume i Pere March, Jaume Escrivá...

Segunda parte (1458-1500)

Ausias March acaba de componer su Cantic espiritual.El médico de la reina María, y uno de los galenos más importantes y respetados de la Corona, Jaume Roig, comenzó a escribir l’Espill, la novela en verso considerada la primera novela burguesa, escrita entre 1490 y 1492 a juzgar por la filigrana del papel en el que está el manuscrito de la Biblioteca Vaticana, aunque impreso en 1531. En mi opinión hoy mal entendida por la aplicación de criterios anacrónicos en su interpretación. Martorell comenzó la redacción de la última novela de caballería, Tirant lo Blanch, universalmente valorada, de Cervantes a Vargas Llosa, como la mejor de su género y sobre todo, de su momento. Martorell hace el guiño clásico de la literatura de que ese texto no era de su invención sino que procedía de una preexistente, pues “fon traduit de l’anglés en lengua portoguesa e aprés en vulgar lengua valenciana”.Rois de Corella, había escrito La tragedia de Caldesa. Corella fue un escritor que gozó de una notable popularidad, hasta el punto de que su compatriota Jasume Gassull le puso como modelo, junto a la Biblia y el Tirant lo Blanch:

Digau, senyora,
i vós, que sou gran oradora
i gran legista,
que al.legau tant lo salmista
i lo Tirant
;perquè esta i jo estam altercant,
digau-nos: com
lo déu d’Amor ha nom de nom?
-Diga-us-ho ella,
que del senyor mossén Corella
llig los més dies
totes les seues poesies.

Isabel de Villena era abadesa y seguía leyendo y en la escritura de su Vita Christie una réplica a l’Espill. La abadesa del convento de la Trinidad hizo una obra de una modernidad que aún hoy asombra, pues se trata de la vida de Cristo a través de sus mujeres. Es decir, busca los ecos que la vida de Cristo tiene en María, sigue por aquellas mujeres que aparecen en los evangelios unidas a Jesús y formula un desplante a la misoginia del momento.En Elche se representa El Misteri d’Elx que es una Consueta de esos años a juzgar por sus arcaísmo y tono general.

1474 Obres o trobes en lahor de la Verge Maria.

1478 La Bíblia de Bonifacio Ferrer. Traducida de “aquella propia que fou arromanzada en lo monastir de Portacoeli de lengua latina en la nostra valenciana”.1479 Liber elegantorium de Joan Esteve.

1482 Imitació de Jesucrist de Tomás de Kempis en traducción de Miquel Peres.

1483 Lo primer Crestià de Francesc Eiximenis.1490 Regimen preservatiu e curatiu de la pestilencia de Lluis Alcanyís.1490 Tirant lo Blanch de Joanot Martorell.

1493 Lo Passi en cobles de Fenollar y Pere Martínez.1494 Lo quart del cartoixà arromanzado por Joan Roís de Corella.1497 Vita Christi de Sor Isabel de Villena.

1497 Lo procés de les olives deBernat Fenollar.

1497 Lo somni de Joan Joan de Jaume Gassull.

1499 Vida de Santa Caterina de Siena de Miquel Peres.1500 Bula pontificia de creación de la Universidad.

Poetes: Ausias March, Francesc Ferrer, Joan Rocafort, Pere Martines y otros muchos ”menores” le dan una gran vitalidad al mundo literario regnícola .

Tercera parte (de 1500 en adelante)

Miquel Peres Vida de Santa Xcaterina de Siena o Vida de Sant Vicent Ferrer.Francesc d’Eiximenis Regiment de la cosa pública.Joan Esteve, liber elegantorum para enseñar latín. Nebrija manda al olvido estos trabajos con su competente gramática del castellano.1495-1500 Lo Cartoixà de Landolfo de Sajonia en versión de Roís de Corella.1505 Memorial de la fe catòlica de Francesc de Pertusa.

(Colom, G. Peñarroja, L. Taveras, C. Y Hauf, A. Literatura valenciana del segle XV. 1991. Consell Valencia de Cultura. Serie Minor. Valencia)El Magnánimo se llevó a Nápoles lo mejor de Valencia, escribanos, escritores, funcionarios, profesionales, así por ejemplo, de su equipo personal de servicio y administración formaban parte:

–Jordi Sant Jordi, su camarero real, uno de los más delicados poetas del periodo, lírico de estremecedora profundidad, aún unido a las formas occitanas. –Andreu Febrer, su alguacil, espíritu fino, traductor al valenciano de la Divina Comedia. –Lluís de Villarrasa su ujier–Ausias March, su halconero mayor, el mejor poeta valenciano de todos los tiempos.–Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, su copero.

la mayoría de los cuales se quedaron allí tras la muerte del rey, murieron al poco tiempo o regresaron a Valencia y se trajeron con ellos la mirada y el gusto italiano pre-renacentista que se abría paso descarnadamente en Italia. No es menos cierto que cierta cantidad de artistas italianos vinieron a Valencia, en un intercambio muy fructífero, pero cuando comenzó la decadencia, regresaron a Italia, se fueron a otros reinos peninsulares o sus trabajos fueron anulados, picados o tapados como sucedió con los ángeles de San Leocadio de la catedral de Valencia, caso que nos puede servir como ejemplo palmario de lo que afirmamos. Otro grupo ingente de valencianos se fue a Roma con Calito III primero, y con Alejandro VI después, de manera que Valencia se quedó sin la importantísima aportación de algunos de sus mejores y más destacados hijos, y los que vinieron trajeron consigo filosofías “peligrosas” como la visión antropocentrista de la vida y la concepción tomista de la existencia, que chocaron de modo frontal con el modelo moral impuesto por el Rey de Navarra o la propia Reina María. Pero además hay otros motivos bien acreditados como la intransigencia religiosa y la represión que se ejerció contra todo aquello sospechoso de judaizante o de morería9. A mediados del siglo XV, un médico, matemático y astrólogo valenciano, Bertomeu Gerp, redactó una carta, inédita hasta hace muy poco, dirigida a Pere de Guillén Rosa, Arzobispo de Salern, “Epístola sobre la situación del Paraíso, el día de la pasión de Cristo y el mes de la creación del mundo”10, en la que se facilita una visión del mundo muy reveladora. En el XV nadie dudaba de la existencia del Paraíso terrenal, esto es, ni musulmanes, ni cristianos, ni judíos, y se creía con tanta fuerza, que la mera idea de ir al paraíso animaba a los creyentes a impulsar y soportar su propio martirio, ya que lo bueno estaba fuera de esta vida, o justificaba el extermino del pecador o del escéptico, y con ello toda violencia en el nombre de Dios. Hoy vemos comportamientos similares en países culturalmente atrasados, con bajo sentido crítico, entre cuya población es relativamente fácil fomentar el rencor religioso, propiciar la propia inmolación o ánimos de venganza.Al año siguiente fue quemada toda la edición de la Biblia valenciana de Bonifacio Ferrer y Luis Vives se tuvo que ir de Valencia. Corella fue acosado por la Inquisición y se acortó la participación de los conversos que fue definitiva, se incrementaron los conflictos con la población mudéjar que presagiaron Las Germanías que llegaron poco después. (1519).La austeridad religiosa aún fue a más pues a partir de 1484 el Santo Oficio anuló la minoría conversa a la que pertenecía una parte importante del profesorado de la Universidad y muchos mercaderes y el descubrimiento de América (1498) desplazó el protagonismo mercantil de Valencia hacia Sevilla y una parte de la aristocracia valenciana, muy ligada a la corona, se vinculó a la vida cortesana castellana con olvido de Valencia y lo valenciano. La burguesía ya había perdido el espíritu nacionalista que se había constituido en el gesto orgulloso de mediados del Siglo de Oro. La lengua vulgar valenciana ya no significaba nada, sino arcaísmo, oscuridad, Edad Media. El Reino se deslizó hacia su emborronamiento como colectividad. Con el siglo XVI, las creaciones de Ausias o de Roig se percibieron como lejanas, realizadas con un lenguaje oscuro y Valencia se entregó como provincia de la monarquía castellana y en consecuencia al castellano que era la lengua del poder. La literatura valenciana se encerró en una insulsa vida periférica. El valenciano pasó de ser un estilo elegante, literario, culto y lírico a ser un recuerdo del pasado, algo que debía superarse con la utilización de modelos más modernos y ágiles de la nueva cancillería gobernante.

Ya hemos visto la importancia social de Valencia, la literaria con su siglo de oro, la demográfica, la histórica y, además, la económica, razón por la cual Alfonso el Magnánimo pidió una y otra vez dinero para las empresas italianas, para la Corte de Nápoles e incluso para las batallas de expansión o de religión como la de Belgrado frente al turco. Llegó a tener conciencia de que no podía recaudar más de sus súbditos salvo tener que hacer frente a desplantes o amotinamientos, riesgos de los que la reina María le advierte con sensata frecuencia.

Otra cosa es que esta encrucijada de estrechamiento moral, austeridad religiosa, rechazo de lo diferente y moralización desmedida, todo junto pudiera convenir al Rey y no solo al rey. La severidad en materia de moral o buenas costumbres, le proporcionó al Rey excelentes dividendos, por eso se entiende que se dictaran leyes severísimas. En el Manual de Consells de la ciudad de Valencia de 1412 al 19, se fijaron normas y penas con las que se quería controlar el mundo “marginal”, sanciones que comprendían a jugadores de dados y de cartas, a blasfemos, a adivinadores, a mujeres públicas y pecadoras, penas que iban desde azotes en plaza pública, lo más ligero, a la pena capital.Con especial dureza, incluso a veces saña, se persiguió a los homosexuales y según y cómo, a los “moros”.Como ejemplo véase que el Capellán de Alfonso el Magnánimo cuenta en su dietario que el martes 20 de febrero de 1437

“cremaren un juriste, per nom miser Coll de Jou, lo qual cremaren per sodomita, per co con s’era jagut ab un fadrí. E féu-lo cremar don Joan, rei de Navarra i virrei d’Aragó, e fon cremat en la rambla”.

El sábado 29 de abril de 1452 “cremaren cinc honmes per sodomites, co és, Daniel “lo Vanover”, dos ermitans, un espaser e un veler. E d’aquell viatge fugiren molta gent de Valencia per sodomites”.

Claro que huyeron, probablemente porque entendieron muy bien y muy a las claras el mensaje que se les estaba enviando desde las autoridades.El sábado último día de enero de 1456 “cremaren a Sebastia Queixarel, perque era jagut ab sa filla”.El lunes 28 de julio de 1460, dos años después de la muerte del rey Magnánimo en el Mercado de Valencia, colgaron a Margalida, que en realidad era un hombre, Miguel Borras, hijo de un notario de Mallorca, el cual iba vestido de mujer, y estuvo por varias casas de Valencia vestido de mujer, hasta que se supo y fue detenida, presa y atormentada, tanto ella (o él) como personas que habían estado con ella. Margalida fue colgada, vestida con una camisa de hombre, bien corta y sin paños, “de forma que mostraba bien sus vergüenzas”.

Un poco antes, el 8 de julio, fueron llamadas todas las mujeres esquineras para ser ejecutadas. Pero se fue especialmente severo con la morería. El 6 de julio de 1459, en el Mercado de Valencia fueron sentenciados Ramon Cornet y Pere Morell. El primero, un hombre de 25 años, guapo y muy gracioso, fue degollado. El segundo tenía sesenta años y era muy rico, sus bienes fueron todos para el rey.Con la muerte del Rey estas leyes y procedimientos arreciaron. El lunes 15 de septiembre de 1466 “cremaren a mossén Bernat del Bosc, cavaller de Santiago, e dos italians per sodomites. E en la dita setmana ne cremaren, en Gandia, dos homens per lo dit cas de sodomites”El comportamiento de los “moros” era mirado con lupa porque existía la permanente sospecha de que sus actividades eran delictivas, aparte de que con frecuencia protagonizaban acontecimientos desgraciados. En la tarde del primer domingo de junio de 1455, día de la Santísima Trinidad

“fonc lo robo e destrucció de la moreria de Valencia. E comenca lo dit diumenge, a vespre, tan gran avalot que fon cosa de gran espant, que mai oficials pogueren donar remei. E dura tota la nit el tot lo dia, que no hi ha romas res en tota la moreria. El fon mort mestre Girart Barbeta, giponer, e foren morts quatre moros. Tots los altres moros e mores fogiren”

Hay que observar el uso del lenguaje no sexista y la conclusión de que tuvieron que huir de qué?En marzo de 1457 se produjo el robo con asesinato en Xativa de un capellán. Se inició una persecución y una investigación

“foren presos los moros lladres ab tot lo que havien robat al capellá e ab moltes altres coses e furts que tenien, de que foren sentenciats e molts de l’horta de Xativa de moros e mores, que hi sabien e consentien, foren sentenciats e morts”.

Los conceptos de “homens de be”, “mala gent”o de “servidors cabdals” no están hoy todo lo claros que correspondería. Aún así del carácter y forma de gobernar de la Reina María nos han llegado detalles muy reveladores. Estaba la reina en Zaragoza llevando asuntos de gobierno, cuando decidió regresar a Valencia donde había fijado su residencia y gobierno, tanto en el palacio Real de la ciudad como en el convento de la Trinidad. El 16 de agosto e 1457 la reina decide regresar y así lo hace, pero a mitad camino no se encontró bien y se quedó unos días en Segorbe descansando, pero en Valencia ya se sabía que la reina estaba de vuelta y cerca por lo cual “molta gent, malfatans, així homes com dones, fugiren de Valencia” obsérvese que el mero aviso de que la reina regresaba, hacía que huyeran… El capellán del Magnánimo, tras constatar personalmente esta aterrorizada desbandada de algunas personas, anota en su dietario “¡Oh, gran vitud de senyora, que sols per sa anomenada totes les males gents havien gran terror!”Pero, insisto, tras la muerte de los reyes, el Santo Oficio, las leyes del Reino y las de la cancillería, se endurecieron de un modo evidente. ¿Qué se escondía detrás? La sociedad estaba espantada con estas sentencias y empezaron a comprar sus vidas por medio de adquirir las gracias del rey. Galcerán Castellar pagó 5.000 florines de oro. Mossén Mercader, de Castellón, 4.000 florines y así muchos otros, a medida que fueron acusados. Familiares de Cornet que habían huido, para poder regresar pagaron 3000 florines y así sucesivamente11. El reino de Valencia que comenzó el siglo XV con un crecimiento en explosión vertical, lo acabó abocado a la decadencia, alejado de aquello que le había hecho engrandecerse y lo que es peor, entregado a la aceptación resignada de su destino adverso.

Poesia satírica i profana

Jordi de Sant Jordi (c.1400-25): Sege d´amor, Presoner...

Francesc Ferrer (...c.1444...): Romanç a l´armada del gran Sulta, Lo Conhort.

Arnau March (...1410-30...): Canço d´amor tensonada.

Ausias March (1397-1459): Cant de mort, Cant moral, Cant espiritual.

Jaume Roig (c.1405-1478): Espill / Llibre de les Dones / Llibre
de Consells.

Joan Roïç de Corella (c.1438-1497): Balada de la garça i la merla, Tragedia de Caldesa.

Bernat Fenollar (1440-1516): colaboracions en certamens, Lo Passi en cobles, Lo proces de les olives, Escacs d´amor.Pere Carbó (c.1390-c.1458): no ha aplegat cap obra seua als nostres dies.Narcis Vinyoles (1470-1515): Lloa a Joan Moreno.Lluïs Despuig (c.1410-1482): cartell de les Trobes en llaors.Pere Martinez (...1488-90...): poema de la justa poetica de 1498.Joan Vidal (...1474-89...): poema de la justa poetica de 1474.Joan Verdanxa (c.1445-74): Qüestio moguda, poema de la justa de 1474.Joan Escrivà (...1493-7...): sobre un deport de l´Albufera.Joan Moreno (c.1454-c.1524): Coloqui e rahonament entre dues dames.Jaume Gaçull (1450-1515): El somi de Joan Joan.

© Ricard Bellveser

Volver al sumario