Debats 102 Invierno 2008

Los estados nacionales, la sociedad global y los valores éticos

La información y la comunicación globales, la economía mundial y la crisis ecológica transforman el significado y papel de los Estados Nacionales. Tradicionalmente, un Estado Nacional estaba compuesto por tres elementos: el pueblo, el territorio y un gobierno que recibe el reconocimiento de su soberanía por parte de la comunidad internacional. Hoy, los pueblos de todo el mundo están afectados por problemas y exigencias comunes, y se puede considerar a la Tierra como un territorio común a ser protegido y cuidado por todo el mundo. Una nueva forma de gobernar el mundo aun debería abordar los retos de este proceso de evolución dentro y fuera de las fronteras nacionales.

Estado nacional - Comunidad mundial / Sociedad global
Pueblo - Humanidad
Territorio - La Tierra
Gobierno - Gobernación global

No sólo el proceso de interdependencia constituye un desafío para los Estados. La eliminación de la Guerra Fría ha roto el statu quo de los Estados nacionales. La fusión o fragmentación de los Estados, el éxito de las exigencias de los pueblos indígenas y las minorías, la aparición de hostilidades y conflictos locales, la migración de masas y las nuevas exclusiones están demostrando que el “Estado Nacional” no es una entidad invulnerable o estática.

Debido a este fenómeno de un mundo con cada vez menos fronteras, los Estados nacionales parecen ser más débiles y menos eficaces a la hora de abordar los desafíos de una creciente interdependencia. Sin embargo, al mismo tiempo vemos un “rebote” y unos “efectos contrarios”, tanto en términos de actitudes (el énfasis en la identidad propia, el principio de la subsidiariedad en un sentido más local y emocional para compensar la racionalidad de la economía y la tecnología) como en términos de instituciones (el papel de las ONGs, movimientos sociales de una sola consigna, y otros agentes).

El Estado nacional está en crisis y todavía no está claro cómo concebir el mundo como sociedad global. En este proceso, la soberanía está en transición. Nuestros ancestros han conseguido la transformación de la soberanía del príncipe en la soberanía del pueblo. Hoy se postula la soberanía global (véase las propuestas de la Cruz Verde y su filosofía de la biosfera como interés común de la humanidad). La soberanía global puede contemplarse como una actuación colectiva del poder fundada en el derecho de todo el mundo a participar en la gobernación mundial. El ejercicio de este derecho convertiría en realidad una administración adecuada y disfrute del patrimonio común de la humanidad.

Debemos trabajar no sólo a la altura, sino más allá del nivel de los Estados nacionales. El ejercicio del “poder común” (gobernación global) debería contemplar a la vez los intereses nacionales (soberanía nacional) y los intereses globales (soberanía global).

Es intrigante el incremento abrupto en el uso de la palabra “gobernación”, indicativo de que los complementos tradicionales de mercado y democracia ya no son suficientes. La palabra gobernación está relacionada con el liderazgo en todo tipo de institución. De hecho, parece como si la tercera ola (estamos encaminados ahora hacia la sociedad virtual y el ciberespacio) está exigiendo y provocando un nuevo equilibrio entre el mercado, el gobierno y la sociedad civil. La gobernación global debería ser facilitada mediante una interacción política a definirse no en términos de competición entre Estados o entre grupos de Estados, sino en términos de cooperación mundial y solidaridad. La tensión y oposición entre las comunidades específicas deberían resolverse mediante una relación complementaria entre las comunidades particulares y la comunidad global. Es constitutiva para todo el mundo la identificación con y participación en un grupo en particular, pero esta relación o lealtad no debería dañar a otros grupos ni pasar por alto al resto de la humanidad.

Los individuos son participantes en sistemas de valores que están basados en particularidades culturales e históricas. Dentro y fuera de la comunidad, los valores no son inmutables, sino que están en permanente transformación. Hoy es posible distanciarnos más de nuestro propio sistema de valores y acercarnos más a otros sistemas de valores. Y al emplear una perspectiva amplia como miembros de la humanidad, nuestros intereses comparten una dimensión común.

En la comunidad global, el individuo, dentro de su derecho a la dignidad humana, debería recibir el reconocimiento de sus derechos como miembro de la humanidad. La responsabilidad de la realización de los derechos humanos va más allá de las fronteras de los Estados nacionales. Aunque mucho Estados nacionales garantizan la realización de los derechos humanos como derechos nacionales, hoy se considera que la autodeterminación de los Estados nacionales debería estar restringida por la comunidad mundial a favor de la realización de los derechos humanos. La condena contra los “crímenes contra la humanidad” (genocidio, desaparición de personas) por la comunidad mundial demuestra que las fronteras nacionales no pueden fijar las últimas normas. La intervención positiva para la paz y la justicia constituye una reconocida tarea para la comunidad internacional.

Apoyo a la ética global

Una ética global es una respuesta a la condición global de la humanidad, que intenta encontrar un sistema de valores universales y obligaciones globales para todo el mundo.

La actividad política, el surgimiento de una cultura global y una crisis ecológica exigen una ética global:

1. El ejercicio de la política nacional en sí exige una ética global. No podemos vivir bajo la ilusión de las fronteras impenetrables.

2. Disfrutamos de información y comunicación a escala mundial y participamos en el surgimiento de una cultura global.

3. Tenemos una oportunidad histórica para la cooperación global y la integración de las sociedades después de la Guerra Fría y para la consolidación de una sociedad mundial.

También es constitutivo para muchas de nuestras tradiciones llegar a ser cosmopolita. 4. Tenemos una situación única dentro de la historia: debemos proteger el futuro de la humanidad y de la Tierra.

Para una propuesta de ética global, se debe considerar muchos documentos y actividades, tales como:

1. Los documentos de la ONU sobre derechos humanos, las propuestas de Amnistía Internacional y otras ONGs (para el establecimiento de los derechos humanos)

2. Nuestro Futuro Común, Nuestro Vecindario Global (para la Comunidad Global)

3. El proyecto de la Carta de la Tierra (para las relaciones humanas con la Naturaleza y la Humanidad)

Sugerencias para el proyecto de la ética global:

1. Respondería a las cuestiones relevantes sobre los derechos universales y las responsabilidades globales en las siguientes interacciones:

Individuo-individuo,

Individuo-grupos,

Individuo-humanidad,

Individuo-naturaleza.

Derechos

2. Sería consensual, funcional, no ambiguo y no ideológico.

3. Tendría que estar basado en la conciencia de la diversidad cultural, fomentando la humildad y el respeto al ajeno, estimulando tanto a los críticos como a los autocríticos dentro de un diálogo pacífico, y alcanzando valores multiculturales.

4. La interacción entre la Educación, la Ciencia y la Cultura para una ética global mejoraría su formulación e implantación.

5. Incluiría un planteamiento didáctico para el ejercicio de la soberanía global sobre nuestro patrimonio común.

De forma fragmentada, la dignidad humana se respeta. Durante los últimos cincuenta años, la postulación y realización mundial de un sistema de derechos humanos es el ejemplo más significativo de la ética global. La abolición de la esclavitud, la igualdad de género, y los derechos de los niños son éxitos de la comunidad mundial. Nuestra generación puede contribuir a la consecución histórica del mosaico que es el reconocimiento de la dignidad humana.

© Ruud Lubers y Patricia Morales

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