Debats 79 Invierno 2002/2003 - QUADERN

El cuerpo y la presencia escénica como recursos narrativos para la enunciación de las identidades gay

El cuerpo humano ha funcionado siempre como uno de los medios materiales más trascendentales empleados por los individuos para expresar sus subjetividades. Hasta hace poco tiempo, sin embargo, ha existido sólo en forma de una “presencia ausente” y no se ha discutido seriamente como un objeto de análisis en la sociología interpretativa, como lo observan Holstein y Gubrium (2000:197). Con el aumento en el ambiente institucional de nuevas formas de abarcar e interpretar el cuerpo humano, los sociólogos vuelven a demostrar más interés analítico en el cuerpo material y lo conciben en mayor medida como una superficie de significados para la construcción de la identidad personal.

Ese interés en el cuerpo como medio para construir y trasmitir nociones de la identidad individual se ve reflejado asimismo en el clima social actual que prevalece en la mayoría de las sociedades posindustriales. Hoy en día los individuos están sin duda obsesionados más que nunca con sus cuerpos en cuanto a la belleza física, la salud y el bienestar. Cada día aumenta el número de centros de estética con su oferta de masajes y de tratamientos de belleza, así como las instalaciones médicas especializadas en la cirurgía plástica y reconstructiva. Asimismo, el gran número de gimnasios y de centros deportivos para el culturismo demuestran la obsesión sin precedentes con la apariencia física como una superficie de significados para la representación visual de la identidad personal.

Presuposiciones ontológicas y epistemológicas

En sus estudios interpretativos, los sociólogos Holstein y Gubrium (2000:197 ff.) consideran que las identidades de los individuos quedan estrechamente vinculadas a sus prácticas narrativas y discursivas. De tal manera, los autores otorgan también suma importancia al cuerpo humano y a sus manifestaciones físicas en el marco de su modelo analítico denominado “La práctica interpretativa” (“Interpretive Practice”). Ése último se centra sobre todo en un enfoque analítico intermitente en los “qués” de las identidades narrativas, es decir sus temas y recursos constitutivos, y en sus “cómos”, o sean los procesos como tal que caracterizan la “enunciación de sí mismo” (Grosse, en prensa).

En ese contexto, la atención a los “qués” tiene como su fundamento teórico los modelos genealógicos de Foucault y las teorías posmodernas de Lyotard, sobre todo en cuanto a su esfuerzo de abarcar conceptualmente formas y métodos locales de la construcción narrativa de la identidad personal. En cambio, el enfoque teórico en los “cómos” se ve inspirado por el análisis de conversación (Conversation Analysis o CA) de Sacks (1974) y por las teorías husserlianas sobre la etnometodología propagadas por Garfinkel (1967) subrayando de modo similar la realización localizada de las identidades en el marco de sus prácticas discursivas.

En cuanto al papel primordial atribuido al cuerpo humano dentro de su modelo analítico de la identidad narrativa, Holstein y Gubrium (2000:198) destacan la importancia de “localizar el cuerpo y la mente en la práctica interpretativa a través de la cual se atribuye un sentido a la experiencia individual” ([…] situating both body and mind in the interpretive practices by which meaning is assigned to experience). Además reconocen que existe una interacción trascendental entre la observación y la interpretación, lo cual tendría consecuencias significativas por ejemplo para el papel de métodos etnográficos en el marco de las teorías antropológicas y, por extensión, para las etnografías escritas. Los autores declaran en ese contexto que “las leyes de interpretación […] se crean en forma de respuestas reflexivas a las observaciones del cuerpo” (Interpretive rules […] emerge in reflexive response to body observations, 2000:200) atribuyendo de tal manera una función esencial al concepto de la reflexividad (sobre las diferentes formas de la reflexividad véase también Jack y Phipps, 2001:221 ff.) como parte integral de las investigaciones de tipo cualitativo e interpretativo. Asimismo advierten que distintas identidades del individuo pueden surgir en el análisis al cambiar en enfoque analítico (…a possible shift in attention […] may position the body to signify a different self, 2000:199).

Así resulta que en sus propias obras Holstein y Gubrium limitan su perspectiva sobre todo a gente mayor, criminales, descapacitados u otras identidades conflictivas o patológicas. Empleando, por ejemplo, el contexto de un centro de reposo como lo que denominan según Sacks (1974) membership categorization device o MCD (elemento de categorización de pertenencia), Holstein y Gubrium (2000:201) demuestran las formas variables a través de las cuales los ocupantes de tal centro tienden a referirse a sus deficiencias y descapacidades físicas como uno de sus medios claves para la realización discursiva de sus identidades. De tal manera demuestran al final que nuestros propios seres y cuerpos se realizan de manera discursiva por medio de significados relevantes a nivel local y al mismo tiempo reconocidos de forma general otorgándonos rasgos de identidad de quiénes somos o llegamos a ser “en un lugar como éste” (…our own bodies and selves discursively materialize out of both locally relevant and broadly recognized linkages signifying who and what we may become ‘in a place like this’, 2000:202). Es decir que el cuerpo junto con sus contextos y manifestaciones físicos, lo cual llamaríamos su “presencia escénica” en el presente trabajo, forman parte integral de la enunciación y realización de la identidad personal a nivel local.

Holstein y Gubrium (2000:81 ff.) proponen su modelo analítico como una posible solución a la caída existencialista de una visión de la identidad basada en la experiencia individual debido al asalto por parte de los posmodernistas radicales como, por ejemplo, Baudrillard (1999). Es posible criticar, sin embargo, que el enfoque teórico de Holstein y Gubrium en identidades patológicas o conflictivas, entre ellas internados criminales o enfermos mentales, apenas ofrece una versión más prometedora de la identidad personal. Por otra parte sería posible deducir de ello que su diseño analítico también se presta en su conjunto al análisis de otros ambientes discursivos, entre ellos los de los individuos multiculturales (Grosse, 2001) o de las identidades sexuales gay que pretenden investigarse en el presente trabajo.

Diseño analítico y otros estudios sobre la identidad narrativa

A causa de la función primordial que se otorga en la sociología interpretativa a las practicas narrativas y discursivas para la concepción de la identidad personal y como se relacionan tales narrativas a las acciones y las experiencias vividas de cada individuo, el presente análisis de las identidades sexuales gay se centra en un trabajo etnográfico sobre sus ambientes sociales para combinarlo con la investigación de unos diarios personales y libros de viaje sobre el mismo tema.

La parte etnográfica consiste en una sumersión etnográfica intencional en los ambientes sexuales gay fuera de intereses o preferencias personales, lo cual se mezcla con unas interpretaciones de tipo casi autobiográfico basadas en experiencias vividas. La segunda actividad analítica mientras tanto se lleva acabo junto con el trabajo etnográfico y consiste en el análisis de los denominados Diarios de Tony, es decir una serie de libros sobre los viajes de Tony, un artista colombiano joven y atractivo, quien pasó más de cinco años recorriendo el mundo al lado de un multimillonario de su país, viajando sobre todo por Latinoamérica y Europa Nota 1.

Sus libros de viaje contienen muchos elementos de turismo ordinario y de “estancias prolongadas” [“sojourning”] (véase Byram, 1997), un análisis de los cuales sin duda sería relevante para un estudio de la interculturalidad. No obstante, sus libros contienen aún más elementos autobiográficos sobre sus propias relaciones sexuales y las maneras de las que se negocian y solicitan tales relaciones en ambientes “regulares” gay así como en el mundo de los chaperos. Por consecuencia, los libros de Tony, las respectivas interpretaciones de ellos junto con dichas operaciones etnográficas sirven como la base analítica y metodológica de la presente investigación sobre el cuerpo y su presencia escénica como recursos narrativos de las identidades sexuales gay.

En cuanto al aspecto mencionado de la interculturalidad en el marco de la identidad narrativa (sobre los muchos puntos de similitud entre las identidades alternativas de tipo cultural y sexual, véase Grosse, en prensa), destaca por ejemplo el estudio piloto sobre la capacidad intercultural (Grosse, 2001) realizado a través de entrevistas y auto-presentaciones de individuos multiculturales. Como parte de la nueva disciplina denominada Lenguas y Comunicación Intercultural (LAIC), la cual se dedica de igual manera a un paradigma de investigación mayormente cualitativo e interpretativo, dicho estudio piloto también se centra en el papel trascendental del cuerpo y de su presencia escénica para la enunciación de la identidad personal de los individuos. Una participante en el estudio, por ejemplo, se refiere a su situación particular de auto-identificarse como sueca pero de apariencia oriental (“a Swede with Asian looks”), mientras que otra informante subraya varias veces su aspecto físico de “pura turca”, lo cual mediatiza e influye sus respectivas concepciones de sí misma. Para la construcción narrativa de la identidad cultural, la referencia al cuerpo está además sujeta a varios aspectos de la variabilidad cultural. A pesar del peligro de propagar preconcepciones culturales, se podría argumentar, por ejemplo, que es más común abarcar el cuerpo como un recurso narrativo de la identidad personal en Estados Unidos que en la mayoría de los países europeos, dado que en el continente norteamericano se tiende a poner más enfasis en atributos físicos, entre ellos, el fitness personal, la ropa, el pelo y la apariencia de la piel.

El cuerpo y la realización narrativa de las identidades gay

Si se reconoce que en la sociedad contemporanea, y tal vez en mayor medida aún en Estados Unidos que en Europa, se obsesiona más que nunca con la belleza y el estar en plena forma, lo mismo vale de manera más radical incluso para el mundo gay, lo cual es el tema central del presente trabajo. En cualquiera revista gay en cualquier lugar del mundo, entre ellas Out en Los Angeles, Boyz en Londres o Shangay en Madrid, destaca la cantidad de anuncios para la cirurgía plástica, la electrólisis y la liposucción, lo cual demuestra claramente el narcicismo exuberante y la obsesión con la perfección física compartidos por los individuos gays en todo el mundo. En ese contexto, Rodríguez Magda (1999:238) comenta:

…el gimnasio, la dieta, el culturismo, la estética publicitaria actúan como elementos que buscan transformar el cuerpo. El narcismo de la era postindustrial parece no tolerar que la anatomía frene la autosatisfacción del deseo y la propia imagen

Es interesante observar que en los círculos gay la glorificación de la belleza física, el culturismo y la juventud tiende a perpetuar los mismos modos de marginalización social que oprimen a la mayoría de los homosexuales dentro de la cultura mayoritaria heterosexual. En este sentido, las revistas del modo de vida gay son sumamente prescriptivas, ya que tienden a imponer los valores e ideales constitutivos de sus identidades como seres físicos gays. Sobre este último tema, Eribon (2001:191) argumenta:

Es lo que ocurre sin duda en esos barrios donde se concentran los comercios gays, donde se exhiben a cada cual mejor el dominio de la moda, el culto de la juventud, de la belleza, de la virilidad, y donde se rehacen y vuelven a formularse las modalidades de la exclusión de todo lo que se sitúa fuera de esas normas.

De manera similar, el uso del cuerpo como uno de los recursos empleados para la realización de las identidades gay se puede observar en los relatos de Tony en diferentes partes del mundo. Sobre todo en climas tropicales, la exhibición de la piel bronceada y de la belleza física forman parte integral del paisaje discursivo de sus diarios. En este sentido, sus relatos se caracterizan de forma trascendental por un estilo surrealista, en el cual la realidad y la fantasía se confunden y se convierten en el perfecto “sueño vuelto realidad” gay:

Por allí desfilan los más bellos especimenes de físicos fenomenales […] la belleza de muchos de ellos no tiene punto de comparación, la moda es cuerpos rayados y bronceados y pantalonetas de baño […] los cuerpos se ven como de postal o de película […] Ipanema es como todo Río un sueño, pura fantasía y magia […]”Los diarios de Tony, Rio de Janeiro, diciembre de 1997

El previo fragmento pone de relieve que Tony se siente abrumado por la belleza física y la abundancia excesiva de sus nuevas impresiones ganadas durante su primer viaje a Rio de Janeiro.

En cuanto a la tematización del cuerpo y la presencia escénica en sus prácticas narrativas, aquel viaje marca la culminación de sus fantasías sexuales compartidas por muchos hombres gay en todo el mundo. Se trata sobre todo de la fantasía de escapar de los ambientes a menudo hostiles y homofóbicos en los cuales muchos gays pasan sus juventudes y de sumergirse en espacios alternativos de una exuberancia narcisista, hedonista y homoerótica. Tales ambientes se convierten en lugares casi surrealistas, puesto que constituyen un contraste radical a las tristes realidades de la discriminación y de la marginalisación social experimentadas a nivel diario por la mayoría de los homosexuales.

Como comenta Eribon (2001:145), incluso los gays más afirmados y acertados se enfrentan diariamente con la necesidad de negociar hasta qué punto pueden manifestar sus identidades sexuales en sus interacciones con la cultura mayoritaria heterosexual. Así resulta que para su presencia escénica, sus realidades cotidianas se ven marcadas por una dicotomía entre la esfera pública heterosexual y sus propias vidas privadas homosexuales obligándoles a menudo de llevar una doble vida casi esquizofrénica respectivo a cada esfera de su existencia. Es por esta razón que en tales enclaves de una marcada orientación homoerótica y homosexual los sueños se convierten en realidad para muchos gays que finalmente pueden superar esa dualidad y sentirse realmente a gusto con sí mismo, sus contactos físicos y con su mundo contorno.

Por los motivos que acabamos de abordar, el deseo profundo de sumergirse en tales ambientes tolerantes y solidarios y de vivir constantemente esa fantasía del reconocimiento social y de la felicidad física y sexual puede considerarse como elementos constitutivos de las identidades gay marcadas por una “cultura del anhelo” y volverá a plantearse como tema clave de nuestro análisis en otras partes del presente trabajo sobre el cuerpo gay y su presencia escénica (para una discusión más detallada sobre el papel del deseo en los estudios queer y de géneros, véase Kulick, 2000). Es precisamente ese deseo relacionado a la satisfacción sexual y el anhelo narcisista por la belleza física, que incita a muchos hombres gay de reorientar su propia presencia escénica, es decir buscarse “espacios alternativos” de la auto-enunciación, tales como las playas nudistas gay or las saunas de ligue, con el fin de lograr justamente esa fantasía constitutiva de su propio ser. En este contexto, Tony nos relata:

Vamos a Roger’s […] y allí están los especimens humanos masculinos más perfectos del planeta entero y cualquier fantasía de cualquier índole de toda clase de gays culmina allí…rubios, trigueños, morenos todos viriles y masculinos dispuestos a todo…lo primero que ocurre allí es sentirse uno un poco fuera de este mundo […]” Los diarios de Tony, Rio de Janeiro, diciembre de 1997

El cuerpo individual, sin embargo, no sirve solamente de superficie de significados para revelar quiénes son los hombres gay como seres físicos. También opera con sutileza y con prudencia estratégica como el instigador y responsable de posibles relaciones personales y sexuales, como se puede observar en cualquier ambiente de orientación sexual. El ritual del ligue gay se basa en gran medida en la postura de sus participantes, el contacto de sus ojos, sus movimientos físicos y su proximidad, lo cual requiere una extensa práctica a priori por parte de sus usuarios con el fin de comprender los signos sútiles del Otro como su expresión facial o sus propios gestos. Sobre este último tema, por ejemplo, Tony comenta:

Poco a poco el desfile de músculos y ropa ajustada se inicia, los ojos verdes, azules, miel, los rostros llenos de sensualidad, los mentones partidos, las cejas gruesas y las expresiones coquetas entre maldad y bondad…aquello merece un brindis y nada mejor que hacerlo con el ron de Cuba…me cuesta trabajo asimilar que estoy allí de nuevo en ese cielo infernal de la rumba gay en la isla de la fantasía […]“ Los diarios de Tony, La Habana, Cuba, Marzo de 1998

Además la obsesión en el mundo gay con la belleza física, el fitnes y la juventud puede inspirar momentos auto-reflexivos, en los cuales los individuos literalmente “salen fuera” de sus propios cuerpos para reflexionar críticamente sobre el culto a la belleza gay y sus implicaciones para sus vidas y relaciones personales. Así ya no es el cuerpo individual que sirve de medio para la inscripción narrativa del Mismo, sino ese mismo cuerpo gay se convierte en una entidad abstracta como el objeto de una reflexión y un análisis críticos:

[…] los cuerpos cuidados ya son algo cotidiano casi una obligación dentro de la cultura gay, una moda que en el año 2001 es más que una necesidad una obligación, una moda que además es cada vez más exigente con respeto a los músculos desarrollados […]”Los diarios de Tony, Rio de Janeiro, febrero de 2001

El empleo del cuerpo humano como uno de los recursos narrativos de la enunciación gay casi siempre implica una cierta tensión entre el Mismo y el Otro sexual basada en características y calidades físicas. Esa tensión psicológica se centra en la dualidad entre el narcisismo individual y la vergüenza, la atracción física y la falta de auto-estima. Hace más de medio siglo, el sociólogo Riesman en su obra The lonely crowd (1950) ya advirtió de los riesgos que implica lo que denominó el carácter de orientación externa. En muchos sentidos, el enfoque en lo físico en los círculos gay ilustra con claridad justamente ese tipo de carácter y lo pervierte al llevarlo a nuevos extremos. El cuerpo gay hace depender todo su bienestar y su confianza de la aprobación y la atención de los demás. Su éxito y su fracaso, su juventud y su senilidad, su bello físico y su obesidad están separados por tan sólo una sonrisa o un saludo. Y está justamente en la encrucijada de esos extremos, dónde se enuncian los seres físicos gay de forma variable a través de sus narrativas individuales:

Como hago en cualquier lugar cuando me levanto, me miro en un espejo, con este ritual inicio del día, me veo suavemente cubierto de músculos, sin envejecer todavía. Quisiera tener un cuerpo más grande y fuerte, más aún viendo todas maravillas cariocas, pero me conformo. Sé que aún gusto y que además hay que aceptar que en la pasarela de la vida hay determinadas cosas para cada uno.” Los diarios de Tony, Rio de Janeiro, febrero de 2001

Ese último parrafo demuestra claramente en qué forma el cuerpo humano puede servir de recurso material para la inscripción discursiva de las identidades gay. Al principio, Tony se identifica plenamente en su discurso con el culto a la belleza practicado en el mundo gay, y luego emplea el mismo recurso narrativo como un medio para distanciarse de ese mismo ideal sugeriendo que cada individuo tiene sus propias aptitudes únicas que trascienden lo que es o puede ser lo puramente físico.

La presencia escénica y su papel para la auto-enunciación gay

A partir del momento en que entra en un bar, de que liga en un parque o en un lugar de encuentro, de que frecuenta los sitios de sociabilidad gay, […] un gay se vincula con todos aquellos que realizan esos mismos gestos […]” (2001:89) Eribon

Según se puede concluir de este comentario de Eribon, los ambientes sociales y sexuales gay son trasmisores de identidad, es decir que logran otorgar rasgos particulares de identidad a todos aquellos que optan por frecuentarlos. En este contexto, es interesante observar la compleja dialéctica entre las identidades individuales y colectivas manifestadas en tales ambientes. Sin duda hay muchos que frecuentan los sitios de ligue y no se identifican con la denominada cultura gay o ni siquiera se consideran gay ellos mismos, es decir que aún viven en el “armario” y llevan una doble vida. Sin embargo, por medio de sus acciones, están colectivamente unidos con todos aquellos que realizan las mismas actividades. Según afirman Holstein y Gubrium (2000:191):

The scenes of everyday life are as much present in defining who and what we are, as we ostensibly are in our own spoken rights. The intensity, certainty, and verisimilitude of our conduct and of the selves we take for granted can be virtually bound up in their scenic presence.

[Quienes somos está predicado tanto por los escenarios de nuestras vidas cotidianas como por nuestras afirmaciones verbales. La intensidad, la certidumbre y la verisimilitud de nuestra conducta y de las identidades que damos por sentado quedan efectivamente vinculadas con su presencia escénica.]

En contra de lo que se supone de la atmósfera general en los espacios de orientación sexual, destaca a menudo un elemento juguetón en todos los rituales del ligue gay. Por ese motivo esos ambientes se parecen a “patios de recreo” en los cuales se efectuan día y noche cazas de gato y de ratón a rincones desconocidos por pasillos oscuros. Los relatos de Tony demuestran a menudo la prevalencia de este elemento juguetón en tales ambientes sexuales. En lo siguiente comenta, por ejemplo, sobre la zona de ligue en Valencia:

Luego regresamos los tres a la zona entre el puente moderno y el antiguo, allí justo donde antes pasaba el río, ahora los árboles y la penumbra contribuían a realzar la magia de un entorno perfecto para el juego de miradas en busca de roces y contactos, algo completamente surrealista, las grandes arcadas, los tipos yendo y viniendo y los gatos negros …” Los diarios de Tony, Valencia, noviembre de 2001

También cabe destacar que muchas de las zonas del ligue gay son completamente insospechables para los observadores casuales, sobre todo en plena luz del día. Una zona ordinaria de recreo familiar en un parque urbano, por ejemplo, puede convertirse de noche en un patio de recreo sexual, en el que se negocian las identidades gay de forma juguetona por medio de sus actividades sexuales.

Los ejemplos mencionados ilustran claramente que los seres físicos jamás existen en un vacío espacial, sino siempre dependen de su presencia escénica, es decir de los escenarios y lugares sociales en los que se realizan las interacciones con su mundo contorno. Por consecuencia la presencia escénica como recurso discursivo implica la extensión de los cuerpos a sus contextos físicos en los cuales se negocian y se realizan sus identidades frente a los demás.

Esta visión de la inscripción de sí mismo corresponde en mayor medida a la concepción teatral de la identidad propuesta por Goffman (1959), según la cual las subjetividades se basan sustancialmente en los elementos materiales de su actuación en los escenarios que son sus respectivas vidas. Los cuerpos, sus posturas, la disposición de muebles, la iluminación y el ambiente en general influyen de forma considerable la realización de las identidades personales. En este contexto, Goffman (1959:252) afirma que “[The self] derives from the whole scene of [its] action” [El Mismo procede del escenario entero de sus acciones], lo cual demuestra significativos puntos de comparación con las teorías posestructuralistas de la feminista norteamericana Judith Butler (1990), la cual abarca de forma similar las nociones de la performatividad personal y de la teatralización de la identidad individual con el fin de apropriarlas para sus estudios sobre los géneros muy parecidos al presente trabajo sobre las identidades gay. Asimismo la sociología interpretativa de Holstein y Gubrium (2000:191) refleja tales principios, cuando comentan que:

[…] who we are is more bound to the scenic presence of our everyday lives than we might otherwise imagine.

[…Nuestra identidad está mucho más vinculada con nuestra presencia escénica cotidiana de lo que se hubiera imaginado.]

En ese contexto es preciso volver a subrayar que en sus estudios de orientación cualitativa los autores se concentran sobre todo en los ambientes y elementos escénicos de las identidades conflictivas, como demuestra por ejemplo su análisis de osos de peluche, carteles y de pañuelos de papel en un centro de consejo psicoterapéutico (2000:193). No obstante, el empleo de la presencia escénica como recurso material para la construcción de la identidad personal se presta también como modo de análisis a la investigación de los muchos escenarios, en los que se negocia y se realiza a nivel diario la sexualidad gay. En este contexto destaca sobre todo la uniformidad y la invariabilidad de los ambientes gay como las saunas o los lugares de ligue en cuanto a su composición y su atmósfera predominante. La misma penumbra, las mismas toallas blancas, las chanclas, los baños de vapor, la sauna seca, el jacuzzi, las bombillas rojas, los condomes, los pañuelos de papel y las duchas forman todos parte integral del paisaje discursivo para lo que Holstein y Gubrium (2000:192) denominan “las representaciones situadas de experiencias personales” [“situated representations of experience”] por parte de los individuos gay. Como nos relata Tony de sus viajes:

Luego vamos a una sauna, Redentor 64, las toallas blancas, las chanclas y los tipos por todos los lados sedientos de sexo, los videos, el baño turco y los cuartos oscuros, el escenario ideal para tener sexo fugaz…sonrisas, alguna que otra charla, […] la penumbra y un bombillo rojo, ir y venir, un cuerpo fenomenal, el sudor, la piel bronceada, el semen, los músculos, los quejidos, una sonrisa, los leves contactos de labios y piel, cruzar algunas palabras y los números telefónicos luego chao […]” Los diarios de Tony, Rio de Janeiro, diciembre de 1997

Como demuestra el último párrafo, el relato de Tony se centra en gran medida en la presencia escénica de las saunas gay, de la cual cada cliente puede aprovechar el paisaje material para crear su propia actuación de sí Mismo en relación con el Otro sexual. Es posible sugerir, por ejemplo, que en contra de lo que se supone, algunos clientes disfrutan de las instalaciones y aprovechan de la sauna seca y el jacuzzi mientras consideran secundarios los contactos sexuales. Otros clientes, en cambio, sólo frecuentan el ambiente de las saunas para sus actividades sexuales y ni siquiera entran a las instalaciones que se les ofrecen. Es decir que la misma presencia escénica, tal como la composición y las instalaciones de una sauna gay, puede inducir a sus clientes a realizar y enunciar su sexualidad gay de formas variables según su disposición, sus interacciones sociales, sus propias preferencias u otros elementos contextuales. Así es que en otra ocasión, esta vez en Europa, Tony nos cuenta:

[…] En la penumbra de una pantalla que proyecta un video porno y la débil luz de bombillas rojas, todos participan del desfile en la ansiosa búsqueda de sexo…las miradas y el juego de movimientos han terminado envolviéndome con un chico de rasgos orientales, nos encerramos en una cabina forrada en espejos y luz roja, después de alcanzar el extasis cruzamos palabras en inglés, ambos sonreimos al mencionar a Tahiti y Colombia, entonces decidimos salir de allí […]Los diarios de Tony, Paris, septiembre de 2001

Tal como en el caso anterior, la presencia escénica de la sauna gay determina el ambiente discursivo en el cual Tony relata su sexualidad gay identificándose al principio con los recursos narrativos de ese ambiente y luego distanciándose de ellos. Asimismo, este caso particular demuestra que sí es posible aprovechar tales encuentros, confrontaciones e intercambios, aunque parezcan tan pervertidos de los ideales del mismo nombre postulados en la nueva disciplina de LAIC por Jack y Phipps (2001), para trascenderlos y alcanzar una confrontación más profunda y significativa con el Otro cultural y linguístico. Escuchemos lo que nos cuenta Tony de qué pasó más tarde en aquella noche:

[…] afuera la brisa que corre por el Sena nos refresca, nos internamos en las calles de Le Marais, entramos a su espacio […] así nos disponemos a realizar una maravillosa fantasía que se prolonga hasta el amanecer […] queremos permanecer más tiempo desnudos y abrazados pero ese día me voy de París […]” Los diarios de Tony, Paris, septiembre de 2001

Así se puede sugerir que el cuerpo y su respectiva presencia escénica desempeñan un papel trascendental en mediatizar la identidad del individuo, dado que cada escenario, según Holstein y Gubrium (2000:194), literalmente “pronuncia un discurso particular para sus ocupantes efectuándose a sí mismo y a sus identidades dependientes a través de las conversaciones, los gestos y las expresiones emocionales que están por trascurrir.” […the scene in a room will ‘speak’ a particular discourse for its occupants, playing itself and its selves out in […] forthcoming talk, gestures, and emotional expression […]” El individuo, sin embargo, luego tiene el poder de recurrir a tales recursos según sus propias modalidades con el fin de enunciar su identidad de forma variable y de redefinirse a sí mismo en el proceso.

Conclusión

En la discusión que acabamos de presentar se han analizado brevemente algunos de los qués de la enunciación gay, es decir recursos como el cuerpo y su presencia escénica junto con sus respectivas maneras de mediatizar la negociación y la realización de las identidades sexuales gay.

Según el presente análisis es posible presumir, por ejemplo, que muchas de las identidades sexuales gay no lograrán garantizar a largo plazo la satisfacción y la felicidad del individuo si carecen la habilidad para trascender las prácticas discriminatorias de sus respectivos espacios sociales. Tales formas de discriminación contra el cuerpo, por ejemplo, incluyen la homofobia y la marginalización social por parte de la mayoría dominante heterosexual, pero asimismo dentro de sus propios círculos gay los actos discriminatorios contra los ancianos (el denominado ageism o la gerontofobia), la obsesión con la belleza y la juventud junto con el hedonismo desencadenado.

Parece justo sugerir que la referencia a todo lo relacionado con el cuerpo y sus manifestaciones físicas en el marco de la auto-enunciación gay implica la posibilidad de unos peligros mucho más sútiles que la amenaza actual por el VIH y el SIDA, peligros que podrían perjudicar por su efecto corrosivo su vitalidad y bienestar a largo plazo y muchos de ellos creados por los mismos individuos gay y sus prácticas sociales y discursivas. Sobre ello Eribon (2001:186) alude a las obras de Sartre y comenta que “el individuo produce –o acepta- en la medida en que es enemigo de sí mismo”.

Sin embargo, se podría sostener por otro lado que tales prácticas narrativas también ofrecen a los individuos gay la oportunidad de trascender dichos retos, de subvertir tales actos discriminatorios y de redefinirse a sus cuerpos y a sí mismo en el proceso. Para ello destacan las visiones de Foucault y su denominada “economía de placeres” (1994:125), es decir su convicción que la sexualidad gay puede trasformarse en el posible punto de partida para la visibilidad de “otras formas de placeres, de relaciones, de coexistencia, de lazos, de amores, de intensidades” (para un análisis más detallado de una posible economía de placeres foucaultiana, véase Eribon, 2001:429). De tal manera, esas formas subversivas de placeres junto con sus respectivas narrativas ocasionadas podrían engendrar nuevos “espacios de libertad” (véase Eribon, 2001:175) para la enunciación de identidades alternativas, es decir nuevos seres sexuales que sean viables, poderosos y vitales.

Así podemos inferir que una posible “economía de placeres” foucaultiana o sean dichos “espacios de libertad” según Eribon forman parte integral de la misma misión de la enunciación y de la auto-afirmación gay. Para la visión discursiva de la identidad personal apostada en el presente trabajo, tal perspectiva implica que cada individuo gay sería capaz de trascender su contorno social en cierto grado al recurrir de forma variable y responsable a la multiplicidad de temas y recursos narrativos disponibles en sus respectivos ambientes sexuales, entre ellos de forma más trascendental su propio cuerpo junto con sus manifestaciones físicas.

Al lanzar un discurso innovador sobre el Mismo gay en relación sexual con el Otro tal vez sea improbable para la mayoría de los gays acabar en su totalidad con la represión social o con la denominada “cultura del anhelo” que mediatiza sus contactos interpersonales. Les debería ser posible, sin embargo, inaugurar de forma variable su propio cuento sobre la sexualidad gay, enunciar su discurso individual según sus propios ideales y mientras tanto escoger sus propias modalidades para la historia de su identidad sexual. Como afirma con plena convicción la Agrado de Almodóvar: “Uno es más auténtico cuánto más se parece a lo que se ha soñado de sí mismo”.

© Stephan A. Grosse

NOTAS:


1 Para obtener más detalles sobre los Diarios de Tony, comuníquese por correo electrónico con solano69@yahoo.com


Referencias:


Baudrillard, J. (1999). The Precession of Simulacra. In: Elliott, A. (ed.) (1999). Contemporary Social Theory. Oxford: Blackwell (first published in 1983)



Butler, J. (1990). Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. NY/London: Routledge



Byram, M. (1997). Teaching and Assessing Intercultural Communicative Competence. Clevedon: Multilingual Matters



Eribon, D.(2001). Reflexiones sobre la cuestión gay. Barcerlona: Anagrama



Foucault, M. (1994) De L´ámitié comme mode de vie. In: Dits et écrits, 4 vol., Paris:Gallimard (1994)



Foucault, M. (1994) Le triomphe social du plaisir sexuel. In: Dits et écrits, 4 vol., Paris:Gallimard (1994)



Garfinkel, H. (1967). Studies in Ethnomethodology. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall



Goffman, E. (1959). The presentation of self in everyday life. New York: Doubleday



Grosse, S. (en prensa). Narrating and interpreting cultural selves in language and intercultural learning. In: Killick, D., Parry, M. and Phipps, A. (eds.) (in press). Proceedings of the 1st Annual IALIC Conference (5th Conference on Cross-Cultural Capability), 2000: 'Revolutions in consciousness: Local identities, global concerns in Languages and Intercultural Communication’, University of Glasgow/Leeds Metropolitan University



Grosse, S. (en prensa). Creating worlds through narrative: Self-enunciation in language and intercultural learning. In: Killick, D., Parry, M. and Phipps, A. (eds.) (in press). Proceedings of the 2nd Annual IALIC Conference (6th Conference on Cross-Cultural Capability), 2001: ‘Living in Translated Worlds: Languages and Intercultural Communication’, University of Glasgow/Leeds Metropolitan University



Grosse, S. (2001). Second Language (L2) Learning and the Social World: Towards a critical account of identity assertion and the dialectics of Self and Other. In: Killick, D., Parry, M. and Phipps, A. (eds.) (2001). Proceedings of the 4th Annual Cross-Cultural Capability Conference, 1999: 'Mapping the Territory: The Poetics and Praxis of Languages and Intercultural Communication’, University of Glasgow/Leeds Metropolitan University, 93-111



Holstein, J.A. & Gubrium, J.F. (2000). The Self we live by: Narrative Identity in a Postmodern World. Oxford/New York: OUP



Jack, G. & Phipps, A. (2001). Exchange Ethnography as a Reflexive Methodology for the Empirical Study of Languages and Intercultural Communication. In: Killick, D., Parry, M. and Phipps, A. (eds.) (2001). Proceedings of the 4th Annual Cross-Cultural Capability Conference, 1999: 'Mapping the Territory: The Poetics and Praxis of Languages and Intercultural Communication’, University of Glasgow/Leeds Metropolitan University, pp. 221-235



Kulick, D. (2000). Gay and Lesbian Language. In: Annual Review of Anthropology. 29:2000, pp. 243-285



Riesman (1950). The Lonely Crowd: A Study of the Changing American Character. New Haven, Conn.: Yale University Press



Rodríguez Magda, R.M. (1999). Foucault y la Genealogía de los Sexos. Barcelona: Anthropos




Sacks, H. (1974). On the Analyzability of Stories by Children. In: Turner, R. (ed.) (1974). ethnomethodology. Harmondsworth: Penguin

Volver al sumario