Debats 76 Primavera 2002 - QUADERN

Diccionario Ciberfeminista



CÍBER

Prefijo que caracteriza formas de pensar y de actuar en el área de las autopistas de la información y de la realidad virtual.

CIBERAMBIENTE1 (CYBERQUEER)

«El “ciberambiente” (cyberqueer), como su propio nombre indica, presenta una amalgama (incómoda en inglés) de dos términos: ambiente y ciber(espacio)». «Un tema frecuente en el estudio del ciberambiente es la relación entre la sexualidad y el espacio, donde el espacio pasa a ser el lugar al que se puede acceder mediante interacciones con el ordenador. El marco de los espacios ciberambiente es un lugar nuevo donde pueden tener lugar experiencias homosexuales (de ambos sexos) y transexuales, y se subrayan las ventajas que presenta comparado con el espacio físico “real”».

«La creación de una identidad es el tema central y el denominador común de casi todos los estudios sobre el ciberambiente. La importancia de un espacio nuevo se entiende no como un fin en sí mismo, sino más bien como un elemento contextual que permite crear nuevas versiones de uno mismo».

Wakewood, Nina, “Cyberqueer”, in A. Medhurst y S. Munt (eds).
Lesbian and Gay Studies: A Critical Introduction, Londres, Cassell, 1997.

CIBERESPACIO

William Gibson dio lugar a este término en su novela Neuromante. Actualmente, la palabra “ciberespacio” se usa para describir todas y cada una de las fuentes de información a las que se puede acceder mediante redes informáticas. «¿Qué es el ciberespacio? ¿Qué relación tiene con la “red” y la “realidad virtual” de hoy día? Según tengo entendido, el primero en emplear el término “ciberespacio” fue William Gibson en su cuento “Burning Chrome”. Al principio de la obra, describe usuarios que utilizan “ciberpletinas” para anular sus órganos sensoriales normales, y los expone con una interfaz sensorial completa a la red mundial de ordenadores. Cuando los personajes hacen eso, el autor decía que estaban “en el ciberespacio”. (El concepto es anterior a Gibson. Cabría destacar la aparición del mismo en el cuento “True Names” de Vernor Vinge). Por consiguiente, el “ciberespacio” es el “lugar” metafórico donde nos “encontramos” al entrar en la red mundial de ordenadores.

A pesar de que la visión que tenía Gibson de cómo funciona el ciberespacio es absurda en algunos aspectos, ha estimulado a numerosas personas en el mundo del ordenador. La palabra “ciberespacio” empieza a filtrarse en el uso diario, al referirnos a la red mundial de ordenadores (en concreto, a internet). Asimismo, algunos investigadores informáticos del área de la “realidad virtual” están intentando ejecutar algo parecido al espacio informático de Gibson. No obstante, el “ciberespacio” también se usa para referirse a cualquier entorno de realidad virtual generado por ordenador, incluso si con él no se pretende “acceder a la red”».

Extraído de Frequently Asked Questions on alt.cyberpunk. Compilado por Erich Schneider
http://www-personal.umd.umich.edu/~nhughes/cyber/cyberpunkfaq.html

«El ciberespacio es el símbolo espaciotemporal de la postmodernidad y de sus regímenes de acumulación flexible. Como ocurre con el genoma, las otras estructuras superiores del ciberespacio (alejadas de lo que los cuerpos en el espacio corriente asumen contraintuitivamente mediante los sentidos) son fuertes realidades materiales a la vez que regiones imaginarias».

Haraway, Donna J., Modest_Witness@Second_Millenium. FemaleManc_Meets_ OncoMouseTM. Feminism and Technoscience. Nueva York / Londres, Routledge, 1997, pág. 100.

CIBERFEMINISMO

«¿Qué es el ciberfeminismo? Sadie Plant defiende que el ciberfeminismo es una insurrección completamente post-humana: la revuelta de un sistema emergente, formado por la mujer y el ordenador, contra la visión del mundo y la realidad material de un patriarcado que aún pretende someter a la mujer. Esta alianza de la mujer y la máquina es una alianza de los “bienes” contra sus dueños. Es una revuelta de las propiedades».

Bassett, Caroline. With a little help from Our (New) Friends?

«La definición como estrategia política. Al unir los términos “cíber” y “feminismo” se produce un nacimiento crucial en la historia del/los feminismo(s) y de los medios de comunicación electrónicos. Cada una de las partes del término modifica, necesariamente, a la otra. El “feminismo” (o mejor dicho, los “feminismos”) se ha entendido como un movimiento transnacional e histórico –y contemporáneo–, que busca justicia y libertad para la mujer, y que depende de la participación activista de las mujeres en grupos locales, nacionales e internacionales, unidos por una red. Se centra en las situaciones materiales, políticas, emocionales, sexuales y psíquicas derivadas de la diferenciación de sexos, tanto en la construcción social como en el papel que cada uno desempeña. Si a esto añadimos “cíber”, que significa conducir, gobernar y controlar (sobre todo, los sistemas automáticos), entonces tendremos un feminismo de liderazgo: unas posibilidades políticas, sociales y culturales nuevas y sorprendentes. Los “Ciberfeminismos” pueden unificar las acciones feministas históricas y filosóficas con los proyectos y redes feministas contemporáneos (tanto dentro como fuera de la Red), a lo que se puede sumar también la vida material y la experiencia de las mujeres en el Nuevo Orden Mundial, por muy distintas que estas vivencias se manifiesten en los distintos países, y entre las diversas clases y razas. Para que el feminismo alcance su potencial cíber, deberá mutar para estar al día de las cambiantes complejidades de la realidad social y de las condiciones de vida, puesto que dichas complejidades varían a causa del profundo impacto que tiene la tecnología de las comunicaciones y la ciencia tecnológica sobre toda nuestra vida. Está en manos de las ciberfeministas el utilizar los estudios teóricos y las herramientas estratégicas (junto con técnicas cíber) para combatir el machismo, el racismo y el militarismo, realidades codificadas muy presentes en el software y el hardware de la Red: de ahí la politización del entorno».

(...)

«Si el ciberfeminismo desea investigar, teorizar, trabajar de manera pragmática y sacar a relucir cómo afecta a las mujeres (y a quienes no lo son) de todo el mundo la nueva tecnología de las comunicaciones, la ciencia tecnológica, así como el dominio machista y capitalista de las redes de comunicación globales, deberá empezar por formular claramente sus fines y posturas políticas. Las ciberfeministas tienen la oportunidad de crear nuevas formulaciones de teoría y práctica feministas, que aborden las nuevas y complejas situaciones sociales a las que la tecnología global ha dado lugar.

El uso subversivo de la nueva tecnología de las comunicaciones puede facilitarle las cosas a un movimiento transnacional, cuyo objetivo sea infiltrarse e infectar las redes de poder y de comunicación mediante el activismo, el feminismo, los proyectos de solidaridad, la educación, la libertad, la visión de futuro y la resistencia. Para crear un entorno feminista politizado eficaz en la Red, que desafíe las actuales estructuras de género, raza, edad y clase, las ciberfeministas tienen que servirse tanto de las investigaciones y estrategias del feminismo histórico de vanguardia como de la crítica a las instituciones patriarcales que dicho movimiento llevó a cabo. Para desbaratar, resistir, descodificar y volver a codificar las estructuras machistas de las nuevas tecnologías, el trabajo duro de educación técnica, teórica y política debe dar comienzo. Las ciberfeministas han de resistir a las construcciones utópicas y míticas de la Red, y esforzarse en trabajar en coaliciones activistas con otros grupos de resistencia en la Red. Las ciberfeministas deberán proclamar su solidaridad con las iniciativas transnacionales, feministas y postcoloniales, y trabajar para apoyar dichas iniciativas utilizando el acceso que tienen a la tecnología de las comunicaciones y a las redes electrónicas».

Wilding, Faith, “Where is Feminism in Cyberfeminism?” http://www.nettime.org/nettime.w3archive/199801/msg00009.html

CIBERPUNK

El ciberpunk como movimiento literario

«Se atribuye a Gardner Dozois el ser el primero en emplear “cyberpunk” para designar un corpus literario. En aquel entonces (a principios de los ochenta), Dozois era editor de la Science Fiction Magazine de Isaac Asimov. Lo sacó del título de un relato corto escrito por Bruce Bethke, titulado “Cyberpunk”. (Desde ese momento, Bethke se proclamó “anticyberpunk”).

Antes de ser bautizado, el “movimiento cyberpunk” (al que sus miembros denominan “El Movimiento”) ya existía bastante tiempo atrás. Giraba entorno al “samizdat”2 Cheap Truth, de Bruce Sterling. Algunos autores como Sterling, Rucker o Shirley enviaron artículos de forma anónima a la antedicha publicación, ensalzando el trabajo de los componentes del grupo, y atacando enérgicamente “la ciencia ficción convencional”. Esto ayudó a formar el núcleo del Movement Conciousness. En general, la literatura ciberpunk se centra en personajes marginados dentro de “sistemas” culturales tecnológicamente avanzados. El escenario de los cuentos ciberpunk suele ser un “sistema” que controla la vida de la mayoría de la gente “corriente”, ya sea un gobierno opresor, unas cuantas grandes corporaciones paternalistas o una religión fundamentalista. Algunos adelantos tecnológicos, sobre todo la “tecnología informática” (los ordenadores y los medios de comunicación de masas), mejoran los recursos para retener dentro del sistema a los que forman parte del mismo –el ritmo al que avanza la tecnología hoy día resulta apabullante para la mayoría. Habitualmente, el régimen tecnológico también adquiere un “componente” humano mediante implantes cerebrales, miembros ortopédicos y órganos clonados u obtenidos mediante ingeniería genética, etc. Los propios humanos se convierten en parte de “la Máquina”. Éste es el lado “cíber” del ciberpunk.

No obstante, en cualquier sistema cultural siempre hay quien vive al margen, “al límite”: los criminales, los marginados, los visionarios o los que sencillamente desean ser libres por el mero hecho de serlo. La literatura ciberpunk presta especial atención a estas personas. Generalmente, se centra en cómo utilizan las herramientas tecnológicas del sistema en contra del mismo para destruirlo. Este es lado “punk” del ciberpunk. Las mejores obras ciberpunk se distinguen de otros trabajos anteriores de temática similar por poseer un cierto estilo. El escenario es urbano y, el ambiente, oscuro y pesimista. Lanzan al lector conceptos sin explicar, del mismo modo en que en nuestra vida diaria nos sueltan los nuevos avances. Es habitual detectar cierta ambigüedad moral; el solo hecho de combatir “el sistema” (derrocarlo o, sencillamente, sobrevivir a él) no convierte a los protagonistas en “héroes” o “buenos” en el sentido tradicional».

El ciberpunk como subcultura

«Alentados por la literatura ciberpunk, a mediados de los ochenta algunos grupos de personas empezaron a referirse a sí mismos como ciberpunks, porque acertaron a darse cuenta de que sus raíces se hallaban en el ficticio “sistema tecno” de la sociedad occidental de ahora, y porque se sentían identificados con los personajes marginados de los relatos ciberpunk. En los últimos años, los medios de comunicación de masas se han hecho eco de esto y, espontáneamente, han apodado “ciberpunk” a algunas personas y grupos. Los siguientes subgrupos, concretamente, se identifican como “ciberpunk”: hackers, crackers, phreaks, cypherpunks y ravers».

Extraído de Frequently Asked Questions on alt.cyberpunk, compilado por Erich Schneider
http://www-personal.umd.umich.edu/~nhughes/cyber/cyberpunkfaq.html

«Esta palabra está un tanto pasada de moda para alguien que vive y respira en el ciberespacio. En los tiempos que corren, el que se autodenomine ciberpunk probablemente tiene un problema de actitud como una plaza de toros. Sin embargo, que sepa que Hollywood no ha caído todavía en que el término está pasado de moda y sigue, dale que pego, colándoselo a las masas en películas ridículas sobre el ciberespacio».

Cathy Young
http://www.echonyc.com/~women/Issue17/glossary.html

CÍBORG

«Un cíborg es un organismo cibernético, un híbrido entre una máquina y un organismo, una criatura de la realidad social y la ficción. Las relaciones sociales vividas son la realidad social; nuestra creación política más importante: una ficción que cambia el mundo. Los movimientos internacionales de la mujer constituyen la “experiencia de la mujer”. Asimismo, dichos movimientos han destapado o descubierto este importantísimo objetivo común. Esta experiencia es una ficción y un hecho de extrema relevancia política. La liberación depende de la construcción de la conciencia, el miedo imaginario, de la opresión y, por lo tanto, de la oportunidad. El cíborg se sale de la ficción y las vivencias, y cambia lo que a finales del siglo XX cuenta como experiencia de la mujer. Esta lucha es entre la vida y la muerte, pero el límite entre la ciencia ficción y la realidad social es una ilusión óptica».

Haraway, Donna, “A Cyborg Manifesto: Science, Technology, and Socialist- Feminism in the Late
Twentieth Century”, in Haraway, Donna, Simians, Cyborgs, and Women: The Reinvention of Nature,
Nueva York, Routledge, 1991, pp. 149-181.

Para Wendy Harcourt: «La imagen se presta a un grupo que se comunica como mujeres en el ciberespacio usando el ordenador ».

Harcourt, Wendy, Women @ Internet, Zed Books, 1999, p. 2.

«Si el cíborg se presenta como la imagen incorporada, tanto de la identidad ideológica (humana) como de la realidad material (tecnológica), entonces la identidad de la mujer –que está tan constituida social y psicológicamente como determinada fisiológica y biológicamente–, muestra su parecido con el cíborg».

Balsamo, Anne, “Reading Cyborgs Writing Feminism”, in Cybersexualities, p. 151.

«El [C]íborg exhibe un emblema especialmente apropiado, no sólo para la identidad postmoderna, sino (más concretamente) para la identidad de la mujer. La identidad cíborg se basa en violar fronteras. Los cíborgs nos fascinan porque no son como nosotras y, sin embargo, son iguales a nosotras. La identidad cíborg se forma al desbaratar radicalmente la otredad, y se encuentra en primer plano, delante de la constructividad de la otredad. Los cíborgs nos alertan de cómo la cultura y el discurso dependen de las nociones del “otro”, que son arbitrarias y totalmente erróneas, además de cambiantes e inestables. Qué o quién se ve construido en otro entra en el terreno de la contestación cultural del significado, dentro de la política feminista».

Balsamo, Anne, “Reading Cyborgs Writing Feminism”, in Cybersexualities, p. 153.

«El cíborg... abre nuevas formas productivas de pensar acerca de la subjetividad, el sexo y la materialidad del cuerpo físico. Dichos términos y elementos binarios fundamentales, que el cíborg desafía haciéndolos irremediablemente ambiguos, también forman parte de un sistema de conocimiento y poder que ha oprimido a todo el mundo.»

Balsamo, Anne, “Reading Cyborgs Writing Feminism”, in Cybersexualities, p. 155.

«La [i]ncertidumbre es una característica primordial del postmodernismo además de la esencia del cíborg. No obstante, puesto que la mayoría de los cíborgs en la cultura popular muestran los sexos claramente definidos, resulta evidente que, a pesar de la voluntad de renunciar a otras características sacrosantas anteriores, el patriarcado sigue conservando la diferencia de sexos».

Springer, Claudia, “The Pleasure of the Interface”, in Cybersexualities.

GRRLS

En ocasiones, algunas mujeres alborotadoras conectadas a la Red se autodenominan grrls (de girls, “chicas”). Es divertido pronunciarlo [en inglés], y no es para nada degradante. La doble erre mola, ¡porque produce una especie de gruñido!

Cathy Young
http://www.echonyc.com/~women/Issue17/glossary.html

CUERPO POSTHUMANO

«Un cuerpo posthumano viene a ser un cuerpo reconstruido artificialmente. El cuerpo en cuestión está lejos de tener una esencia biológica: es un cruce de fuerzas intensivas; es una superficie con inscripciones de códigos sociales. Desde que la generación postestructuralista hiciera el esfuerzo de volver a pensar en un yo incorporado no esencializado, deberíamos habernos acostumbrado a la pérdida de la seguridad ontológica que acompaña a la decadencia del paradigma naturalístico». (…) «es más adecuado hablar de nuestro cuerpo en términos de incorporación, es decir, de múltiples cuerpos o conjuntos de posiciones incorporadas. Con incorporación nos referimos a que somos sujetos situados, capaces de realizar conjuntos de (inter)acciones-discontinuas en el tiempo y en el espacio. De ahí que la subjetividad incorporada sea una paradoja que se fundamenta en la decadencia histórica de la distinción entre cuerpo y mente, a la vez que en la proliferación de discursos sobre el organismo».

Braidotti, Rosi, “Cyberfeminism with a Difference”.
http://www.let.ruu.nl/womens_studies/rosi/cyberfem.htm

LA UTOPÍA DE LA RED

Muchas ciberfeministas piensan que los medios de comunicación electrónicos constituyen una tecnología completamente nueva, que ofrece a la mujer una oportunidad para empezar de cero, crear nuevos lenguajes, programas, plataformas, imágenes, identidades flexibles y definiciones para diversos temas; de hecho, creen que los medios de comunicación electrónicos pueden volver a codificarse, diseñarse y programarse para satisfacer las necesidades de la mujer y satisfacer, también, sus deseos de cambiar su situación. Esta variedad de utopía de la Red afirma que, en el ciberespacio, cada uno decide –cada persona puede ser lo que quiera–, y rechaza el encasillamiento en definiciones que puedan llevar implícitas una serie fija de creencias, prácticas o responsabilidades, o una postura firme sobre algo. (...) No obstante, es verdaderamente importante ser conscientes de que los medios de comunicación existen dentro de un marco social, con unas formas de actuar establecidas, y enclaustrados en un entorno económico, político y cultural profundamente machista y racista. Sucede lo contrario que en las vanas ilusiones de los utópicos de la Red: el intercambio de información en la Red no elimina la jerarquía que existe al pasar información por las fronteras.

Del mismo modo, la Red no es una utopía asexual; no es un espacio libre para colonizar independiente de los cuerpos, el sexo, la edad, la economía, la clase social y la raza. A pesar de las indiscutibles contribuciones innovadoras de las mujeres a la invención y el desarrollo de la tecnología informática, hoy día internet es una región disputada; un sistema creado, inicialmente, con fines bélicos y, en la actualidad, forma parte de instituciones machistas. (...) El ciberfeminismo puede modelar una política descarada y desbaratadora cuyo fin sea desmantelar el estado patriarcal que crean los códigos, los lenguajes, las imágenes y las estructuras de la Red.

Wilding, Faith, “Where is Feminism in Cyberfeminism?”
http://www.nettime.org/nettime.w3archive/199801/msg00009.html

MANIFIESTO CÍBORG

http://www.stanford.edu/dept/HPS/Haraway/CyborgManifesto.html

http://www.cc.rochester.edu/College/FS/Publications/HarawayCyborg.html

«“Un manifiesto cíborg” (A Cyborg Manifesto) es un análisis socialista feminista de “la situación de la mujer en las condiciones tecnológicamente avanzadas propias de la vida postmoderna en el Primer Mundo” (Penley, 1991). [...] Las “unidades elementales del análisis socialista feminista” –la raza, el sexo y la clase (173)–, se encuentran en el proceso de transformación. Las herramientas para el análisis –el marxismo, el sicoanálisis, el feminismo y la antropología (173)– resultan problemáticas, tal y como se expresan hoy día (1985)».

Carolyn Keen, in Haraway, D., “A Cyborg Manifesto”
http://www.english.upenn.edu/~jenglish/Courses/keen2.html

MOVIMIENTO CYBERGRRL-ISM

«A juzgar por lo que se desprende al navegar un poco por la Red, uno de los avatares feministas con mayor acogida que se ofrece a la mujer actualmente en la Red es el “movimiento cybergrrl-ism en todas sus variantes: webgrrls, riot grrls (“chicas gamberras”), guerrilla grrls (“chicas guerrilleras”), bad grrls (“chicas malas”), etc. Como Rosi Braidotti y otras han señalado, el trabajo, a menudo irónico, paródico, humorístico, apasionado, enfadado, o agresivo de muchos de estos recientes grupos de “cybergrrls” supone una manifestación importante de nuevas representaciones femeninas, subjetivas y culturales, en el ciberespacio. En la actualidad, estos diversos “grupos” presentan una gran variedad de maneras de expresar el feminismo y el protofeminismo, que va desde las listas de direcciones de correo electrónico para chatear a las que “cualquier fémina se puede apuntar”, hasta foros de ciencia ficción, de ciberpunk, revistas de pornografía femenina, proyectos contra la discriminación y el exhibicionismo, experimentos de cambio de sexo, separatismo lésbico, autoayuda médica, promoción artística de una misma, servicios de búsqueda de empleo y de pareja, además de foros simplemente para protestar. Se diría que el movimiento Cybergrr-lism suele suscribir un cierto componente de utopía –es esa actitud de: todo lo que quieras ser y hacer en el ciberespacio mola–. A pesar de la ferviente oposición a los hombres (especialmente a los technogeeks), que monopolizan algunas discusiones y sitios web, no parece que la mayoría de las cybergrrls tengan mucho interés en embarcarse en una crítica política del lugar que ocupa la mujer en la Red: prefieren el “hazlo y ya está”, adoptando, de ese modo, una actitud algo antiteoría, que es lo que aparentemente predomina ahora.

Aunque en ocasiones las cybergrrls se inspiran (consciente o inconscientemente) en los análisis feministas de las formas más frecuentes en que aparece representada la mujer (así como en las estrategias y las obras de numerosas artistas feministas), éstas, a menudo, vuelven a poner en circulación y a (re)presentar las imágenes machistas y estereotipadas de las mujeres que aparecen en los medios de comunicación de mayor audiencia».

Wilding, Faith, “Where is Feminism in Cyberfeminism?”
http://www.nettime.org/nettime.w3archive/199801/msg00009.html

PUNTOS DE VISTA FEMINISTAS SOBRE LA CIENCIA FICCIÓN

«Los fundamentos posthumanos conllevan la difuminación de las fronteras entre los sexos. Sin embargo, creo que esto no siempre beneficia a la mujer. Muchas mujeres han pasado a leer y escribir ciencia ficción para probar y evaluar el impacto que tiene el nuevo mundo tecnológico sobre la forma de representar las diferencias sexuales. Todas las seguidoras saben que la ciencia ficción gira entorno a fantasías sobre el cuerpo, en concreto, la parte reproductiva. La ciencia ficción muestra sistemas alternativos para procrear y parir, que van desde imágenes infantiles de niños que nacen de coliflores, hasta nacimientos monstruosos por orificios innombrables».

Braidotti, Rosi, “Cyberfeminism with a Difference”.
http://www.let.ruu.nl/womens_studies/rosi/cyberfem.htm

REALIDAD VIRTUAL

Jaron Lanier acuñó esta expresión en 1986.
«Los ecos filosóficos en el término “realidad virtual” sirven perfectamente para sugerir la ambigua fusión de la vida y los ordenadores en la actualidad» (...) «“Virtual” lleva implícito el modelo de vida del almacenamiento de datos del ordenador, los trucos del software, y el paso de la física industrial a la simbología informática. El software ahora pertenece a la sustancia de la vida. Empieza a resultar imposible distinguir entre el cuerpo de la vida y su ordenador ortopédico».

Heim, Michael, “The Design of Virtual Reality”, in Featherstone, Mike y Burrows, Roger (eds.).
Cyberspace/Cyberbodies/Cyberpunk. Cultures of Technological Embodiment.
Londres, SAGE Publications, 1995.

«En la RV, las imágenes son la realidad. Interactuamos con las entidades virtuales, y dentro el entorno virtual nos convertimos en ente. Al igual que en la teoría medieval de la transubstanciación, el símbolo pasa a ser la realidad. Éste es el significado de telepresencia.

La telepresencia es el ciberespacio donde las entidades primarias se transforman y transfiguran en ciberentidades. A modo de otra capa de la realidad, el ciberespacio es donde realmente se produce el encuentro de las entidades transportadas. Están presentes las unas para otras, a pesar de que sus cuerpos físicos primarios se hallan a distancia. Cuando un mundo virtual sumerge a un usuario, las entidades que va encontrando son reales (en el telón de fondo del ciberespacio). El usuario habita el mundo e interactúa con las entidades virtuales».

Heim, Michael, “The Design of Virtual Reality”, in Featherstone, Mike y Burrows, Roger (eds.)
Cyberspace/Cyberbodies/Cyberpunk. Cultures of Technological Embodiment.
Londres, SAGE Publications, 1995.

«Una de las grandes contradicciones de las imágenes en la realidad virtual es que estimulan nuestra imaginación, prometiéndonos el oro y el moro de un mundo asexual y, sin embargo, a la vez reproduce algunas de las imágenes más banales y superficiales de identidad sexual, e incluso todas las relaciones de clase y raza posibles. Las imágenes en la realidad virtual también estimulan nuestra imaginación, como es propio del régimen de representación de la pornografía». (...) «Como si la miseria imaginativa no fuese suficiente, la postmodernidad está marcada por un impacto a gran escala y cambio cualitativo de la pornografía en cada aspecto de la actividad cultural. La pornografía se fija cada vez más en las relaciones de poder y menos en el sexo. En la pornografía clásica, el sexo era un vehículo para que convergiesen las relaciones de poder. Hoy día, cualquier cosa puede hacer las veces de vehículo: la cultura pornográfica que se está cuajando permite que cualquier actividad o producto cultural pueda convertirse en mercancía y eso lleva al florecimiento de desigualdades, patrones de exclusión, delirios de dominación y deseos de poder y de control. (…) La estrategia más eficaz sigue siendo que la mujer use la tecnología para desligar la imaginación colectiva del falo y de sus valores accesorios: el dinero, la exclusión y la dominación, el nacionalismo, la feminidad icónica y la violencia sistemática».

Braidotti, Rosi, “Cyberfeminism with a Difference”.
http://www.let.ruu.nl/womens_studies/rosi/cyberfem.htm

«Puesto que en la actualidad la RV se desarrolla sobre todo en el campo del entretenimiento, la idea global de lo que la RV podría llegar a ser tiende a perderse al “contentar” a la gente atolondradamente, para “llenar” este nuevo medio. Las artistas tienen en sus manos el conservar los aspectos visionarios de la tecnología. El arte nutre a las tecnologías recién nacidas como la realidad virtual. El arte refleja fielmente el poder y el peligro que tienen las tecnologías nacientes».

Heim, Michael, “The Design of Virtual Reality”, in Featherstone, Mike y Burrows, Roger (eds.)
Cyberspace/Cyberbodies/Cyberpunk. Cultures of Technological Embodiment.
Londres, SAGE Publications, 1995.

SEXO

«El sexo siempre es una relación y no una característica representativa del ser o una posesión. El sexo no incumbe más a la mujer que al hombre. El sexo es la relación que existe entre las características (y una buena colección de tropos) del hombre y de la mujer. Éstas están constituidas de forma diferente y son distintas en cada nación, generación, clase, linaje, color y un largo etcétera» (p. 27).

«El sexo y la raza nunca han existido por separado y jamás se han considerado sujetos dotados de graciosos genitales y colores curiosos. El sexo y la raza son características relacionales entrelazadas, apenas separables analíticamente, y altamente proteicas. Las agrupaciones (que no esencias) en razas, clases, sexualidades y sexos han sido, desde el principio, peligrosas máquinas destartaladas que salvaguardan las ficciones y poderes principales de la virilidad civil europea. Ser poco viril es ser grosero, ser triste es ser indisciplinado: estas metáforas han tenido una enorme importancia al establecerse lo que se puede considerar conocimiento» (p. 29).

Haraway, Donna J., Modest_Witness@Second_Millenium. FemaleManc_Meets_ OncoMouseTM.
Feminism and Technoscience. Nueva York / Londres, Routledge, 1997.

Las entradas precedentes han sido seleccionadas del The Beginner’s Cyberfeminist Dictionary, compilado por Boryana Peevska y Juliane Schwarz
http://www.vifu.de/students/gendering/dictionary/index.htm

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